Hace 12 años comenzaba la guerra del Golfo
El 17 de enero de 1991, los primeros misiles estadounidenses cayeron sobre Bagdad: la guerra del Golfo acababa de comenzar. Exactamente doce años después, Washington vuelve a amenazar con una guerra al régimen del presidente Saddam Hussein.
La celebración de este duodécimo aniversario se produce en un momento en el que Estados Unidos está desplegando un importante dispositivo militar en el Golfo para obligar a Irak a renunciar a las armas de destrucción masiva que posee, según Washington.
«Saddam Hussein tiene el tiempo contado; debe desarmarse», declaró el presidente George W. Bush el martes.
En 1991 era su padre, George Bush, quien se encontraba en la Casa Blanca. Estados Unidos estaba en aquel momento a la cabeza de una coalición internacional auspiciada por la ONU para liberar a Kuwait, invadido por Irak en agosto de 1990.
Saddam Hussein, que se había anexado Kuwait y había convertido ese país en la decimonovena provincia de Irak, dijo ‘no’ a cualquier solución negociada y resistió ante todas las amenazas.
Cuando el ultimátum lanzado por la ONU expiró, 580.000 soldados aliados desplegados alrededor de Irak, junto con 60 navíos, 750 aviones y 1.200 tanques se enfrentaron a 540.000 hombres del ejército iraquí.
El 17 de enero a las dos de la madrugada, hora local, la coalición lanzó la operación Tormenta del Desierto, dirigida por el general estadounidense Norman Schwarzkopf. Intensos bombardeos comenzaron en Irak y sobre las posiciones de este país en Kuwait. La fase aérea de la guerra duró cinco semanas.
Saddam Hussein respondió lanzando misiles Scud de carga convencional sobre Israel, que no respondió, siguiendo indicaciones de Washington, y sobre Arabia Saudita, donde estaban agrupadas las fuerzas de la coalición.
También cayeron misiles Scud iraquíes sobre Qatar y Bahrein. Posteriormente Bagdad incendió los pozos de petróleo kuwaitíes.
El 24 de febrero comenzó la campaña terrestre. En pocos días, las tropas aliadas llegaron a Kuwait y liberaron el emirato.
El 28 de febrero, Bagdad aceptó todas las resoluciones de la ONU sobre la crisis y ordenó a sus tropas el alto el fuego.
Según cálculos occidentales, Irak perdió entre 50.000 y 100.000 soldados, cerca de 4.000 tanques, 240 aviones y 2.100 piezas de artillería. Los bombardeos también causaron numerosas víctimas civiles, entre ellas 400 personas muertas en un abrigo antiaéreo de Bagdad el 13 de febrero.
Al aceptar las resoluciones de la ONU Irak renunció también a poseer armas de destrucción masiva. Y ésta es precisamente la cuestión que doce años después corre el riesgo de provocar una nueva guerra.
En los años ochenta, Saddam Hussein, para ver cumplido su deseo de convertir a Irak en el líder del mundo árabe, llevó a cabo importantes programas para desarrollar armas químicas, biológicas y nucleares.
El régimen iraquí usó estas armas en la guerra contra Irán (1980-88) y para abortar la rebelión kurda en el norte del país (1988).
De 1991 a 1998, una comisión especial de la ONU (Unscom) realizó inspecciones en Irak para verificar el estado de su arsenal. Durante este tiempo detectó y destruyó miles de toneladas de material prohibido así como sedes de organismos que realizaban actividades armamentísticas.
Su trabajo, marcado por la polémica y los enfrentamientos con los iraquíes, finalizó en diciembre de 1998 cuando los expertos abandonaron Irak la víspera de una serie de bombardeos estadounidenses y británicos.
En el momento actual George W. Bush garantiza que tiene pruebas que demuestran que Irak posee todavía armas de destrucción masiva. Por ello está dispuesto a lanzar una operación militar, con o sin el apoyo de la ONU. Hasta ahora, Washington envió ya 150.000 soldados a la región del Golfo.
Irak, que junto con Irán y Corea del Norte forma un «eje del mal», según Bush, aceptó el 16 de setiembre de 2002 que los inspectores de la ONU volvieran al país.
El 27 de noviembre comenzaron los registros en todo el país pero los expertos aseguran que por ahora no han encontrado nada que pruebe las teorías de Washington sobre el supuesto arsenal iraquí.
Mientras tanto, las severas sanciones internacionales impuestas a Irak, que limitan entre otras cosas sus exportaciones de crudo y sus importaciones de diversos productos, siguen todavía en vigor doce años después y afectan cruelmente a la población civil. *
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