De soldado a presidente

El 21 de enero del 2000, la figura magra del coronel Lucio Gutiérrez apareció en el Congreso Nacional para apoyar una rebelión de indígenas que derrocó al presidente Jamil Mahuad. Tres años después regresó a ese recinto para asumir como Presidente de la República.

Nació en Quito hace 47 años pero de muy niño fue llevado a Tena, una población en plena selva de la Amazonia, donde aún reside su padre, un campesino y agricultor que hoy lo acompañó en la toma de posesión de la Presidencia.

Gutiérrez está casado y ha sido profesor universitario. Estuvo presente en la guerra del Cenepa en 1995 cuando Ecuador combatió con Perú por un trozo de la Amazonia.

Lucio, como lo proclama el pueblo, es un hombre sencillo, a quien los siquiatras describen como «emocional e impulsivo».

El sicólogo Jorge Muñoz dijo que «es tan impulsivo que no mide las consecuencias y le hace frente a todas las situaciones» y explicó que «es por eso que después tiene que aclarar o precisar sus palabras».

En efecto, varias declaraciones públicas recientes lo llevaron a enfrentamientos con políticos y algunos segmentos del país, y lo distanciaron de los ex presidentes.

En una de sus declaraciones más polémicas afirmó que todos los ex presidentes de la República deberían estar en la cárcel porque de una u otra manera son responsables de la corrupción que azota al país.

Pese a que se retractó y pidió disculpas, los ex presidentes no asistieron a la toma de posesión.

Lucio es delgado, de tez morena y en su rostro sobresale una nariz un poco alargada. Se peina hacia atrás el cabello negro –con algunas canas– y sus manos siempre están bien presentadas con uñas bien cortadas.

Con el título de ingeniero civil, sostiene que fue el mejor estudiante, el mejor militar, con licenciaturas en administración de empresas y educación física. Asegura que siempre ha sido el número uno. «Seré el mejor presidente de Ecuador en toda su historia», prometió.

Pertenece a una familia cristiana y ha confesado que si no hubiera sido militar habría sido sacerdote.

Ha rechazado que su política sea similar a la del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y ha sostenido: «soy el Gutiérrez de Ecuador», anunciando en su discurso de toma del poder que cambiará a Ecuador. «El país que entregaré será distinto porque a partir de hoy lo vamos a refundar», dijo.

«No soy comunista, soy cristiano y creo en la propiedad privada», expresó al anunciar que está dispuesto a cambiar a Ecuador o a morir en el intento. *

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