Gutiérrez prometió refundar el país
«O cambiamos a Ecuador o morimos en el intento», sostuvo Gutiérrez, quien anunció que buscará incentivar la inversión privada.
En noviembre pasado ganó la Presidencia con el apoyo de grupos de izquierda y de los indígenas. Así se convirtió ayer en el primer ex militar en asumir la jefatura del Estado desde que Ecuador retornó a la democracia en 1979.
El mandatario lideró en enero de 2000 la revuelta indígena y militar que derrocó al entonces presidente, Jamil Mahuad, sucedido por su vicepresidente Gustavo Noboa, quien gobernó el país hasta hoy.
«Como política de Estado declaro la lucha contra la corrupción, causa radical del subdesarrollo y la miseria. Si la riqueza producida en nuestro país va a parar a manos de los mismos de siempre, el país se erosiona y nada se reinvierte, crece la miseria y la violencia», denunció.
Gutiérrez recibió la banda presidencial de manos del presidente del Parlamento, Guillermo Landázuri, ante la presencia de unos 1.300 invitados, entre ellos siete jefes de Estado y delegaciones de varias naciones.
A la ceremonia asistieron los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Venezuela, Hugo Chávez; de Cuba, Fidel Castro; de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada; de Colombia, Alvaro Uribe; de Chile, Ricardo Lagos, y de Perú, Alejandro Toledo. El nuevo mandatario juró como presidente en el mismo lugar donde hace dos años, acompañado de varios coroneles del Ejército, anunció el derrocamiento de Mahuad por ser el causante de la crisis económica del país.
Gutiérrez se comprometió a entregar su capacidad, su alma y su vida «al servicio de los más pobres del país».
También evitó definirse ideológicamente. «Si combatir la corrupción es ser de izquierda, soy de izquierda; si generar riqueza y producción es ser de derecha, soy de derecha. Lucio no gobernará para la izquierda y la derecha, gobernará para los ecuatorianos, sin ataduras ideológicas para crear condiciones de salud, justicia y bienestar».
Consideró urgente un cambio en la «dirección básica de la convivencia social», pues opinó que seguir con los mismos resultados de los últimos treinta años mantendrá al país en las mismas condiciones.
Por ello, reclamó un «cambio del modelo mental».
«El país es la gente, no la economía», dijo para anunciar que se empeñará en gobernar para los más pobres independientemente «de si algunos poderosos intentan obstaculizar la transformación».
Luego de su posesión en el Congreso unicameral, Gutiérrez se dirigió al palacio de gobierno escoltado por varios miembros del movimiento indígena Pachakutik, quienes portaban la bandera multicolor «wipala», emblemática del movimiento indígena. Allí manifestó, en quechua y en español, que pondrá en práctica las leyes de los antepasados del Tahuantinsuyo: «No robar, no mentir, no ser ocioso».
El nuevo mandatario, que enfrentará serios desafíos durante sus cuatro años de gestión, como sostener la dolarización, combatir la pobreza en la que se encuentra el sesenta por ciento de los 12,5 millones de ecuatorianos, habló de la deuda externa de 15.000 millones de dólares.
En ese sentido aseguró que Ecuador no se puede desarrollar «pagando por la deuda externa porcentajes de alrededor del cuarenta por ciento del presupuesto nacional». Anunció que buscará una «solución creativa» para la deuda.
«Desde aquí lanzamos un grito desesperado al mundo desarrollado. La deuda externa tiene que dejar de ser un dato simplemente estadístico, numérico, frío. La deuda externa está matando los sueños, las ilusiones de millones de niños que hoy mismo no han desayunado», exclamó.
Gutiérrez dijo que la deuda externa tiene que ser tratada como un «problema social de los países en vías de desarrollo». Opinó que «los acreedores deben comprender que Ecuador no es solamente un país deudor que debe pagar, sino que tiene un pueblo colmado de necesidades y con derecho a un futuro mejor». Propuso a los gobiernos extranjeros organizar un frente común internacional contra los «ladrones de fondos públicos» y combatirlos como al narcotráfico.
«Creo en una América próspera cuya base sea la paz y la cooperación con principios de solidaridad y servicio, inculcándolos día a día a la juventud de nuestros países ávidos de cambio y reconocimiento». *
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