El círculo virtuoso de Lula
Creo que por momentos se debe pellizcar para comprobar que no está soñando. Las cosas le ruedan tan bien que hasta el petista más fanático jamás lo hubiera imaginado. Recién van diez días de gobierno y en tan poco tiempo se han logrado tantas señales positivas, que ya no son meros signos, empiezan a convertirse en realidades palpables. Cómo este hombre humilde, formado en la áspera lucha sindical y que sufrió en carne propia por tres veces la derrota antes de ser elegido Presidente del Brasil. Nunca, ni siquiera en la noche más esperanzadora, debe haber creído que llegado al sillón presidencial, las cuestiones le rodarían tan bien.
Era impensable; de sólo insinuar que Lula podía llegar a la máxima magistratura de su país ya había inquietud. Los mercados temblaban, a los altos círculos financieros de San Pablo se les erizaba la piel y la derecha brasileña destilaba veneno y auguraba las peores calamidades. Hasta se llegó a hablar del efecto Lula que hacía subir la cotización del dólar, en pleno gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y por la hipotética posibilidad de que podía ganar la próxima elección.
Ahora, con Lula en el poder, el dólar baja su valor; lo ha hecho en las primeras siete jornadas de gobierno luminoso y de cuatro reales que llegó a valer en octubre, hoy esta a 3.30. Una cotización jamás soñada el año pasado y es sensible lo bien que ya le ha hecho a Brasil esta baja en la cotización de la moneda norteamericana. Los precios de muchos artículos, en estos días, han bajado: aunque usted no lo crea. Y esto a los brasileños les hace reforzar el sentimiento de optimismo que han tenido a partir de la elección de este nuevo gobierno.
En noviembre, ya electo Lula, el gran temor de los economistas era la inflación. Y tenían base para este temor: el dólar andaba cerca de los cuatro reales y el índice general de precios ese mes aumentó más de 4%. Los pronósticos para 2003 eran negros. Sin embargo, en Brasil, ha comenzado luminoso, como nadie pensó. La proyectada actual de aumento en los precios no llega al 1% y hay más señales positivas.
El riesgo país, que uno pensó que siempre subía en los países de estas latitudes, en el Brasil de Lula está bajando y mucho. De 2000 puntos, ha descendido a 1.200 y esto en un país que tiene una enorme deuda externa es una diferencia tremenda a favor en el pago de intereses.
¿Cómo se ha logrado esto? Acaso ese simpático barbudo ahora es Harry Potter y hace magia. Algo de eso hay, afortunadamente la confianza es una sustancia que luego de implantada en la sociedad se contagia. Actualmente los más sesudos economistas locales hablan de un círculo virtuoso, una concatenación de hechos económicos que se influyen positivamente entre sí y se alimentan uno al otro. Menor valor del dólar lleva a menor inflación, la baja en el riesgo país hace bajar los intereses, hay mayor consumo interno, existe una confianza contagiosa y todo funciona mejor,
¡Qué bueno es comprobar que, además de los círculos viciosos, también existen los círculos virtuosos! Cuánto deseo que comience uno en el Río de la Plata. Pero estos círculos de virtud, como el que hoy vive Brasil, no se dan porque sí. Hay que esperarlos, abonarlos y contribuir a que lleguen. Requieren de un concierto en el punto de madurez entre un pueblo, un partido político y un hombre, quien no debe ser ningún iluminado sino un hombre sensible, madurado por la vida y sin miedo a tener nobles propósitos. Alguien que comulgue con su pueblo, en el sentido más simple.
Eso tan extraño y a la vez tan simple es lo que ha sucedido en esta nación. Ha existido una sincronía total en el tiempo de madurez de la ciudadanía y de un hombre y del partido político que fundó. Hoy la gente está pronta para Lula y Lula y el PT están preparados para la tarea. Siempre se ha afirmado con razón que en política es tan o más importante que la medida que se toma, elegir el tiempo en que se hace. Los grandes políticos dominan sus tiempos.
¿Qué hubiera sucedido si aquel Lula de voz y presencia tan agresivas hubiera ganado la elección presidencial de 1989, la que perdió contra el elegante y corrupto Fernando Collor de Mello? Seguramente las cosas no hubieran sido como ahora son. Entonces Lula no estaba maduro para ser Presidente de un país tan grande y difícil, el PT menos y tampoco el pueblo brasileño. Tal vez entonces el destino de Lula habría sido él de un Salvador Allende o un Alan García.
Es increíble cómo las cosas tienen su tiempo. Esta es la magia de la historia. Todo hace pensar que a Brasil le llegó su tiempo. Pero este círculo virtuoso tampoco admite equivocaciones, un único error puede interrumpir este tránsito de virtud, ya que la virtud es la confianza y ésta demora en conseguirse pero puede perderse de golpe. Tomara, que en portugués significa ojalá, dure mucho este círculo virtuoso en Brasil y que se contagie a sus vecinos latinoamericanos.
No olvidemos que hay que trabajar con esperanza para construir estas espirales de virtud.
Posdata. Lo más curioso es que esta expresión de que Brasil ha caído en un «círculo virtuoso» no se la oí a un petista talibán, la dijo un economista ortodoxo que seguramente votó a Serra. *
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