En febrero lanzará el plan Hambre Cero

Lula convoca a una revolución "ética y moral"

«No hay nada más sagrado que comer todos los días como Dios manda. Yo no quiero saber si son de izquierda o de derecha, católicos o ateos. Quiero juntar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para hacer la revolución ética y moral que el país necesita», señaló Lula da Silva.

Lula sostuvo que en febrero lanzará el plan Hambre Cero, su prioridad en materia social, con el cual espera eliminar el hambre en este país en los próximos 4 años.

Según el gobierno, el hambre afecta a 44 millones de brasileños, el 26 por ciento de la población total.

El presidente brasileño comenzó ayer la llamada «Caravana del hambre», una gira por los estados nordestinos de Piauí y Pernambuco y el norte de Minas Gerais en la que está siendo acompañado por su mujer, Marisa, y 30 de sus 34 ministros.

En la favela (barrio carenciado) Hermana Dulce, en los suburbios de Teresina, capital de Piauí, se comprometió a mejorar la difícil situación que atraviesan sus 35 mil habitantes.

«Soy de una tierra en la que la palabra vale más que el papel. Yo no puedo mejorar todo de un día para el otro ni tengo una varita mágica, pero les pido que tengan fe en Dios que las cosas van a cambiar mucho en poco tiempo», afirmó.

La favela es un reducto electoral del Partido de los Trabajadores (PT), y, según los datos oficiales, el 70 por ciento de sus habitantes sobrevive con menos de dos dólares por día.

La favela fue elegida para simbolizar la miseria que golpea a Piauí, considerado el estado más pobre de Brasil: ninguna de sus precarias viviendas tiene desagües cloacales y sólo el dos por ciento de la gente posee agua corriente.

Por la tarde, el mandatario brasileño visitaba la favela Brasilia Terca, construida sobre palafitos, a la orilla del mar, en Recife, capital de Pernambuco, el estado donde él nació, hace 57 años.

Mañana, Lula y sus ministros irán a las ciudades de Itinga y Montes Claros, en Minas Gerais.

En Teresina, el jefe del Estado visitó algunas viviendas de la favela Hermana Dulce, mientras la gente lo aplaudía y le acercaba papelitos con pedidos.

«De las cuatro casas que visité todas eran mantenidas por mujeres, sin marido. Precisamos mejorar los compromisos morales de algunos hombres en este país para que asuman sus responsabilidades con sus hijos», dijo Lula en su discurso.

En un palco improvisado y frente a unas diez mil personas Lula agregó: «Mi gente, los pedidos de ustedes son muy simples. Es necesario que sean más osados; también tienen que exigir mejor educación y mejor salud».

El discurso mostró a un Lula auténtico, con una camisa celeste cubierta por la transpiración y el cabello revuelto; lejos del maquillaje de los sets de TV y de los instrumentos de marketing de sus publicistas.

Debajo del palco, la multitud aprobaba cada palabra del líder del PT. Había más mujeres que varones y muchas tenían banderitas brasileñas e imágenes de la Virgen.

«Yo les dije en la campaña que iba a traer a mis ministros para que vean de cerca lo que es la miseria. Porque pobreza es una cosa y miseria es otra. La miseria no se puede ni se debe seguir soportando», afirmó el nuevo presidente brasileño. *

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