ONU quiere una cooperación más activa con sus inspectores en desarme

La presión aumenta un punto más sobre Irak

BAGDAD, AFP

Frente a los nuevos pedidos de los jefes de inspectores, el gobierno iraquí, que reitera que no dispone de armas de destrucción masiva, afirmó estar listo a disipar todas las zonas oscuras que persistan en ese aspecto.

Pero el relanzamiento por parte de Washington de su exigencia de audiencias de científicos en el extranjero, una disposición prevista por la ONU pero todavía no aplicada, provocó la reacción iraquí más negativa hasta el momento en este tema particularmente sensible. Las críticas dirigidas a Irak por los jefes de los inspectores de la ONU, Hans Blix y Mohamed ElBaradei, fueron efectuadas a través de declaraciones a la prensa tras la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y no por el propio Consejo.

No se trataba de una sesión oficial prevista por la resolución 1441. La audiencia de Blix y ElBaradei había sido reclamada por Estados Unidos con el objetivo de tener la oportunidad de aumentar un poco más la presión sobre los iraquíes, indicó un diplomático occidental. Según este diplomático, «los norteamericanos quieren hacer aumentar la tensión, reforzar ‘in crescendo’ la presión sobre los iraquíes» antes de la fecha crucial del 27 de enero, cuando Blix y ElBaradei deban presentar un informe sobre los primeros 60 días de inspecciones.

Blix, director ejecutivo de la Comisión de Vigilancia, Verificación e Inspección de la ONU (Unmovic), y ElBaradei, director general de la Agencia Internacional de Energía Nuclear (AIEA), presentaron el jueves al Consejo de Seguridad un nuevo análisis de la declaración de 12.000 páginas entregadas por Bagdad sobre sus antiguos programas de armas de destrucción masiva.

En esa ocasión, los dos hombres declararon que no se había constatado ningún delito flagrante en seis semanas de inspecciones, lo que fue saludado por Bagdad como una confirmación de sus declaraciones de buena fe. Pero los jefes de los inspectores dirigieron una serie de severas críticas a las autoridades iraquíes.

Según Blix y ElBaradei, Bagdad debe brindar una cooperación activa y no sólo pasiva, ya que la declaración no permitió dilucidar muchas cuestiones sobre los antiguos programas iraquíes, y una lista de científicos proporcionada por Irak es insuficiente.

Los hombres deploraron que las dos audiencias científicas que tuvieron lugar hasta el momento en Bagdad se desarrollaron en presencia de oficiales iraquíes, y no en forma privada.

Frente a estos reproches, Irak, que exhibe desde el inicio de la misión de la ONU su voluntad de cooperación, reaccionó con una aparente serenidad.

Sin embargo, el general Hossam Mohamed Amin, jefe del Organismo nacional de control (NMD) iraquí, declaró que ningún científico o ingenerio estaba listo para abandonar Irak con el objetivo de ser escuchado por los inspectores en el extranjero. *

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