Castañeda, un intelectual de izquierda
Ensayista y biógrafo de movimientos guerrilleros, de dinastía diplomática y brillante carrera académica, Jorge Castañeda, cuya renuncia fue recibida por el presidente Vicente Fox el miércoles, llegó a ser uno de los más polémicos cancilleres de México tras haber ocupado un cargo en un gobierno conservador, a pesar de un pasado de izquierdas.
Autor de 13 libros, entre los que se destacan «La utopía desarmada» y «La vida en rojo, una biografía del Che Guevara», Castañeda, de 49 años de edad, es un especialista en relaciones internacionales que en su juventud simpatizó con las guerrillas en Latinoamérica, las mismas que años después calificó como utópicas e irrealizables.
En sus dos años a cargo de la Cancillería, Castañeda fue criticado por la prensa, los políticos y sus otrora compañeros por sus posturas ante Cuba, Estados Unidos y el mismo gabinete foxista, al que dijo pertenecer con el orgullo de no ser miembro del derechista Partido Acción Nacional (PAN).
Al mismo tiempo, Castañeda ayudó a «crear una percepción de México en el mundo», en palabras del ex embajador estadounidense, Jeffrey Davidow. El aún canciller mexicano ha sido de lejos la figura política más conocida del gabinete Fox en el exterior y ha recibido elogios unánimes en Europa y en la capital estadounidense.
Hijo de canciller, Castañeda estudió en Estados Unidos y obtuvo un doctorado en historia económica por la Universidad de París. Fue profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Nueva York (NYU).
A la par de su actividad académica, Castañeda fundó en México en 1994 el «Grupo San Angel», organismo civil promotor de la transición democrática de este país.
Desde diciembre de 2000, impulsó al frente de la Cancillería un acuerdo migratorio con Estados Unidos, el ingreso de México en el Consejo de Seguridad de la ONU, y una política de derechos humanos más enérgica y abierta.
Siempre polémico y con una no muy tersa relación con la prensa mexicana, Castañeda enfrentó una crisis diplomática con Cuba, tras la visita y salida intempestuosa de Fidel Castro en marzo del año pasado de una cumbre de la ONU en Monterrey (noreste). «No me importa lo que piensen en Cuba, lo que me importa es lo que digan por México», había declarado Castañeda poco después de asumir su cargo, para señalar luego que las relaciones no iban a ser con la «Revolución», sino con «la República de Cuba». *
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