Bush designa dupla conservadora al frente de América Latina
Reich, quien ocupó durante un año el puesto ahora asignado a Noriega, dependerá de la consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, informa un comunicado de la Casa Blanca.
A diferencia de su cargo anterior, esta designación no requiere la confirmación del Congreso.
Para reemplazar a Reich en el Departamento de Estado Bush nombró a Roger Noriega, actual embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), quien sí deberá contar con la aprobación del Congreso.
«Como enviado especial, el embajador Reich coordinará iniciativas de política a largo plazo: el Programa de colaboración entre Estados Unidos y México; la Iniciativa Regional Andina; la Iniciativa que considera al Caribe como una Tercera Frontera con Estados Unidos, y la Iniciativa para una Nueva Cuba», precisó la Casa Blanca.
En ese contexto, Reich «tendrá la responsabilidad de trabajar por los objetivos de Estados Unidos en el hemisferio: impulsar y fortalecer las instituciones democráticas, promover y defender los derechos humanos, avanzar en el libre comercio y promover el desarrollo económico y el alivio de la pobreza», añadió.
Bush había designado a Reich como secretario de Estado adjunto el 11 de enero de 2002, aprovechando el receso del Senado, donde el demócrata Christopher Dodd encabezaba el Subcomité de Asuntos Hemisféricos y se opuso tenazmente a convocar su audiencia de confirmación.
La designación de Reich bajo estas circunstancias especiales tenía vigencia sólo por un año, hasta el receso de invierno (boreal) del Congreso el 22 de noviembre pasado.
Como secretario de Estado adjunto, Reich recibió fuertes críticas –sobre todo desde filas demócratas– cuando pareció apoyar el efímero golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra el presidente venezolano Hugo Chávez, cuya retórica antiestadounidense y sus políticas populistas generan desconfianza y preocupación en Washington.
A fines de setiembre, Reich fustigó al entonces gobernador de Minnesota, Jesse Ventura, por haber asistido a una feria agroalimenticia en La Habana. Le aconsejándole en tono de burla que no participara del «turismo sexual» mientras estaba en la isla.
Según diversas fuentes, estos hechos enfriaron las relaciones entre Reich y el secretario de Estado, Colin Powell, quien al parecer prefería a un diplomático de carrera y no a un político para ese puesto.
Nacido en Cuba, férreo anticastrista admirado por el exilio cubano y defensor de la lucha anticorrupción, Reich trabajó como «cabildero» en Washington antes de asumir el cargo de secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental.
Durante el gobierno de Ronald Reagan dirigió la oficina de Diplomacia Pública del Departamento de Estado. Algunos legisladores lo acusaron entonces de haber propiciado actividades encubiertas de propaganda para influir en el Congreso y de facilitar la concesión de ayuda a la oposición armada nicaragüense («contras»).
No obstante, nunca fue inculpado formalmente de ningún delito, y después de aquel cargo fue confirmado por el Senado como embajador en Venezuela, puesto que desempeñó entre 1986 y 1989.
Antes de ser designado embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en agosto de 2001, Roger Noriega se desempeñó como funcionario del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y luego del Senado.
Noriega, originario de Kansas, fue asistente del ex senador estadounidense Jesse Helms (republicano, Carolina del Norte) para Asuntos Latinoamericanos.
También trabajó en la Agencia estadounidense para el Desarrollo (USAID) y en las oficinas de Asuntos Interamericanos y Relaciones Públicas del Departamento de Estado. *
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