Lula inicia gira contra la pobreza
Sin embargo, Lula no podrá lanzar, como preveía, su plan para combatir el hambre debido a que aún no está listo.
La falta de presupuesto y las idas y vueltas entre sus organizadores sobre su implementación atrasaron hasta febrero el lanzamiento del plan Hambre Cero, considerado por Lula como la prioridad de su gobierno.
El plan Hambre Cero consiste, básicamente, en la entrega de 50 reales, unos 15 dólares, mensuales por familia, aunque el coordinador del programa, el ministro José Graziano, señaló que en el futuro podría ampliarse a 150 reales.
Mañana, en una gira que se extenderá hasta el sábado, Da Silva llevará a su esposa, Marisa, y a 30 de sus 34 ministros a los estados nordestinos de Piauí, el más pobre del país, y Pernambuco, donde él nació, y al norte de Minas Gerais.
La intención del presidente brasileño es que, como decía en la campaña, sus colaboradores más inmediatos «conozcan de cerca el hambre y la miseria para que tengan más sensibilidad a la hora de gobernar».
El viernes, Lula da Silva y su «caravana social» visitará una favela (barrio careciente) en los suburbios de Teresina, capital de Piauí, y otra en Recife, capital de Pernambuco.
La gira terminará en la ciudad de Itinga, en el norte de Minas Gerais, donde se prolonga la aridez y la pobreza que caracterizan al interior de los 9 estados del Nordeste, la región más pobre de Brasil y cuyos índices de desarrollo humano son similares a los de países subsaharianos.
Lula da Silva quería lanzar el plan Hambre Cero en esta gira y así lo anunció el viernes pasado, durante su primera reunión de gabinete luego de asumir la presidencia del mayor país de América latina. El gobierno hasta había elegido la ciudad de Guaribas, a 650 kilómetros de Teresina, en Piauí, para lanzar el programa con el cual espera haber eliminado el hambre al finalizar su mandato de cuatro años.
Es que Guaribas encarna el flagelo del hambre y del atraso: con 4.814 habitantes, tiene una mortalidad infantil de 59,9 cada mil nacidos vivos, el doble que el promedio nacional, y los adultos alfabetizados son apenas el 41 por ciento.
Pero las dificultades para llegar a esa ciudad y los problemas de seguridad obligaron a un cambio de ruta que, según la prensa brasileña, derivó en el primer gran enojo de Lula da Silva en lo que va de su corto gobierno.
Además, el gobierno debió postergar el lanzamiento del plan Hambre Cero.
Según el coordinador del plan, el ministro de Seguridad Alimentaria, José Graziano, la nueva fecha es la primera semana de febrero, siempre en Guaribas pero sin Lula da Silva.
En una conferencia de prensa, Graziano explicó que en su primera fase el plan Hambre Cero abarcará a 387 familiares de Guaribas que ya han sido catastradas y que luego «ese número se ampliará a 500 familias».
A partir de Guaribas, el plan Hambre Cero se extenderá a todo el Nordeste y el Norte del país.
Según Graziano, cuando termine el primer semestre del año el plan Hambre Cero estará implementado en 959 ciudades, con lo cual abarcará a 2.200.000 de familias, el 25 por ciento del total de personas que pasan hambre en este país.
La entrega de 15 dólares mensuales por familia se hará a través de tarjetas magnéticas que permitirán a los beneficiados la compra de alimentos en locales catastrados.
Pero todavía existen muchas dudas en relación al programa.
En primer lugar, en el programa electoral de Lula da Silva se hablaba de la entrega de tarjetas alimenticias por valores variables, entre 50 y 250 reales mensuales.
En segundo lugar, durante la campaña electoral, Lula da Silva prometió que el plan Hambre Cero beneficiaría a las 44.043.000 de personas que, según sus cálculos, sobreviven con menos de 1 dólar por día, es decir 9.324.000 de familias. Además, se preveía un costo total del programa de 20 mil millones de reales por año, pero Graziano señaló que cuenta hasta ahora con un presupuesto para 2003 de sólo 1.800 millones de reales. *
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