Primera crítica de los gremios al nuevo gobierno

Las centrales sindicales brasileñas rechazaron ayer la propuesta del nuevo ministro de Trabajo, Jacques Wagner, de eliminar una multa que castiga a los empresarios por los despidos sin justa causa.

En cambio, los empresarios recibieron con agrado la propuesta del ministro del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien el 1 de enero se convirtió en el primer obrero en llegar al poder en un país de América Latina. «No es con el fin de un derecho del trabajador que se va a retomar el crecimiento en este país», dijo João Felício, titular del Central Unica de Trabajadores (CUT), la principal central gremial de Brasil, vinculada al Partido de los Trabajadores.

Felício recordó que el gobierno de Lula da Silva «prometió negociar la legislación laboral con los sindicatos. Tomaremos nuestras medidas si el gobierno no cumple con esta promesa».

De todos modos, Felício agregó: «No creo que un gobierno como éste, encabezado por un trabajador, haga algo a espaldas de los trabajadores».

Paulo Pereira da Silva, titular de Fuerza Sindical, la segunda central sindical en importancia, señaló que «el gobierno debería dedicarse a facilitar las contrataciones de personal y dificultar los despidos». «El ministro tendrá que dar marcha atrás porque, lamentablemente, habló boberías», dijo Pereira da Silva, más conocido como Paulinho.

«La eliminación de la multa va a estimular los despidos y la rotatividad en las empresas», advirtió Antonio Carlos dos Reis, presidente de la Central General de los Trabajadores.

En cambio, los empresarios se mostraron de acuerdo con la eliminación de la multa, que, según la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, «eleva en un 4 por ciento el precio de los productos en una empresa de mil empleados, con una antigüedad promedio del personal de cinco años».

«Eso corregiría una distorsión en el sector», sostuvo Artur Quaresma, titular de los empresarios de la construcción civil de San Pablo.

En la actualidad, los despidos injustificados son castigados con una multa equivalente al 40 por ciento del Fondo de Garantía del Tiempo de Servicio (FGTS), formado con los aportes mensuales del empleador y el trabajador.

Ese fondo funciona como una suerte de indemnización para el trabajador cuando termina la relación laboral.

La multa por los despidos injustificados fue incluida en la nueva Constitución de 1988 a pedido del entonces diputado constituyente Lula da Silva. *

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