Arafat en una posición difícil tras el atentado

El atentado suicida perpetrado el fin de semana en Tel Aviv y reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, un grupo ligado al partido Al Fatah de Yasser Arafat, dejó al líder palestino en una posición difícil en momentos en que su movimiento intenta negociar con otros grupos palestinos el fin de los ataques suicidas en Israel.

Analistas israelíes y palestinos están de acuerdo en que Arafat tiene muy poco control sobre las brigadas Al Aqsa, un grupo armado formado por una nebulosa de células ligadas a Al Fatah, pero que opera de forma independiente y sin una línea clara de acción. «Esas Brigadas están divididas en pequeños grupos que operan en Cisjordania y Gaza, sin dirección, línea de acción o comunicación comunes», declaró a la AFP el diputado de Al Fatah al Consejo legislativo, Qaddura Fares.

Al Fatah es en parte responsable de esta situación, ya que no logró elaborar «una estrategia clara» desde el comienzo de la Intifada a fines de setiembre de 2000, agregó Fares, miembro de la nueva guardia del movimiento que manifiesta una oposición cada vez más fuerte a Arafat.

«Al Fatah necesita un aporte de sangre nueva y una reorganización. Y sólo así podremos elaborar una línea de acción política (…) Entonces podremos pedir cuentas a las Brigadas de los mártires de Al Aqsa», subrayó.

Creadas al comienzo de la Intifada, esas brigadas reivindicaron una serie de ataques y sangrientos atentados suicidas en Israel y en los territorios palestinos ocupados. *

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