Clonación terapéutica y reproductiva

El anuncio a fines de diciembre del nacimiento del primer bebé clonado por parte de la Secta de los Raelianos, sin aportar pruebas, y el del segundo este fin de semana en Holanda, causaron un gran revuelo en círculos científicos y políticos que se oponen a los diferentes tipos de clonación, terapéutica o reproductiva, y sus implicaciones éticas.

Terapéutica o reproductiva, la técnica básica de la clonación es en un principio la misma. Por esta razón, una iniciativa franco-alemana presentada ante la ONU para prohibir mundialmente la clonación reproductiva fue bloqueada, bajo presiones del Vaticano y del gobierno estadounidense, que excluyen todo tipo de clonación.

El procedimiento está inspirado en el que había sido utilizado para el nacimiento en 1996 de la oveja clonada Dolly.

La clonación reproductiva humana consiste en la utilización de un óvulo no fecundado de una mujer y una célula no sexual de un donante adulto, hombre o mujer, candidato a la clonación.

Se retira el núcleo que contiene el programa genético (cromosomas) del óvulo para poner en su lugar el de la célula adulta.

El clon en potencia tiene el mismo sexo que el donante adulto con el que comparte el patrimonio genético; para llevarlo a término es colocado en el útero de una mujer.

La difilcultad estriba en reprogramar el nuevo núcleo del óvulo para que parta de cero y permita la formación de un embrión. En efecto, procede de una célula especializada adulta, por ejemplo de una célula de piel que no sabe hacer otra cosa más que piel.

El éxito de la operación es completamente aleatorio. Los científicos advirtieron con frecuencia de los peligros que amenazan las clonaciones, basándose en las experiencias realizadas en animales: anomalías cardíacas, pulmonares, del sistema inmunológico, del hígado, obesidad, muertes frecuentes antes o justo durante el nacimiento, cánceres, envejecimiento prematuro y artritis, como la que padece Dolly, entre otras.

«Incluso los que tienen una apariencia normal cuando nacen, desarrollan a menudo problemas más tarde», recuerda John Hill, especialista estadounidense de clonación bovina.

Para explicar estas mortalidades y deformidades, los científicos señalan que se trata de «errores» en el proceso de reprogramación genética que todavía no lograron controlar.

Con la clonación terapéutica, la idea no consiste en lograr el nacimiento de un bebé corriendo enormes riesgos, subrayan sus partidarios. *

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