El Presidente de los pobres

No es una simple asunción de mando presidencial, es mucho más que eso. Para muchos brasileños es un sueño que finalmente se hará realidad. Aquel sindicalista barbudo, que fue tornero mecánico y que por tres veces perdió su carrera hacia la presidencia, se convertió en el Presidente de Brasil.

Muchas veces en el pasado se pensó que esto era imposible, que nunca iba a llegar tan alto alguien que venía de tan abajo. Alguien que venía desde la extrema pobreza del seco sertao nordestino y había ascendido políticamente como líder de la protesta gremial. Desde la barricada, llamando a la huelga con voz y actitud desafiantes.

Lula cambió desde entonces y Brasil también. Por eso se puede dar este encuentro de ambos, como el de un gran país con un Presidente que no es igual a los demás. Nunca hubo uno como él. Nunca el pueblo se sintió tan representado en la cúpula del poder.

La gente espera la pose de Lula con un ánimo especial. Además coincide con el comienzo del nuevo año y los festejos se yuxtaponen. Nunca más apropiado aquello de año nuevo, vida nueva. Para Brasil empieza una etapa histórica con un gobierno muy especial. Finalmente le llegó al PT la hora de gobernar al país.

Nace una esperanza y no sólo para Brasil. Toda América Latina está implicada en el éxito o fracaso de lo que comienza a suceder en su nación más grande y poderosa.

En Brasil hoy reina una gran expectativa y esperanza, la alegría popular también ayuda este comienzo. Sin dudas, Lula larga bien. La gente lo quiere y no espera milagros, sabe que nadie puede hacerlos y menos el entrante Presidente, que es uno de ellos.

En Brasil, esto merece una gran fiesta. Una celebración popular con protocolo mezclado al calor de la gente, de millones de hombres y mujeres que han peregrinado a Brasilia para verlo y vivirlo, o lo miran por televisión como quien mira a La Meca. Ese lugar en el que ha asumido la presidencia el primer Presidente de los pobres.

Los votos de todos nosotros para este Año Nuevo deben incluir a Lula, para que iluminen su camino y pueda hacer las cosas como tienen que ser hechas. Un feliz 2003 para quien asume la presidencia de Brasil es desearnos un buen año para todos. *

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