Lula anuncia gira por el nordeste de Brasil en su lucha contra el hambre
La gira, de la que participarán sus ministros, se realizará el lunes y martes próximos.
Los detalles del viaje de Lula da Silva al Nordeste, donde nació hace 57 años, serán analizados hoy durante la primera reunión de gabinete del nuevo gobierno.
Según el diario Folha de São Paulo, Lula da Silva piensa sortear el problema del financiamiento de su lucha contra el hambre a través de una renegociación del último acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
De acuerdo con esta fuente, Lula da Silva quiere que el dinero destinado al plan Hambre Cero no sea tenido en cuenta por el FMI a la hora de cumplir con la meta de superávit fiscal primario del 3,75 por ciento del producto bruto interno (PBI).
El acuerdo con el FMI volverá a ser examinado en febrero, antes de que Lula da Silva pueda sacar otra parcela del acuerdo firmado por el gobierno anterior, que prevé un socorro de 24 mil millones de dólares para este año.
Lula da Silva asumió el gobierno el miércoles y en su primer discurso como presidente señaló que, «si al cabo de los próximos cuatro años cada uno de los brasileños puede desayunar, almorzar y cenar todos los días, habré realizado la misión de mi vida». «La lucha contra el hambre será una causa nacional», prometió.
Es que el nuevo presidente de Brasil es un sobreviviente del hambre: él nació en Caetés, en las zonas áridas de Pernambuco, y a los siete años debió emigrar a San Pablo junto a su madre y sus hermanos en busca de una vida mejor. Durante la campaña electoral, Lula da Silva señaló que una de las primeras acciones de su gobierno sería «llevar a mis ministros de gira por el Interior para que puedan ver cómo viven los pobres en este país».
La lucha contra el hambre, un problema secular en Brasil, tiene una gran aceptación popular: según una encuesta del instituto Datafolha, el 80 por ciento de la población considera que Lula da Silva tendrá éxito en este desafío.
El jefe de la Casa Civil, José Dirceu, una suerte de ministro coordinador o jefe de gabinete, informó hoy que Lula da Silva quiere viajar al Nordeste los próximos lunes y martes.
Los nueve estados del Nordeste son conocidos por los turistas de todo el mundo por sus magníficas playas, pero son también los más pobres del país: el 34 por ciento de la población ocupada sobrevive con una renta mensual promedio de 28 dólares.
Según Unicef, las 150 ciudades brasileñas con la mayor tasa de desnutrición están en el Nordeste.
En esas ciudades, la desnutrición afecta al 33,66 por ciento de los niños menores de cinco años.
El analfabetismo en el Nordeste es del 26,6 por ciento, el doble que el promedio nacional.
En general, los estados del Nordeste han sido gobernados por clanes familiares u oligarquías –un fenómeno conocido como «coronelismo»– poco interesadas en la equidad social.
Según el coordinador del plan Hambre Cero, el economista José Graziano, «vamos a comenzar el martes con una experiencia piloto en dos localidades del interior de Piauí», el estado más pobre de Brasil.
Piauí es uno de los tres estados cuyo gobernador pertenece al Partido de los Trabajadores: se trata de Wellington Dias, un ex sindicalista bancario que en octubre derrotó a Hugo Napoleão, un líder conservador local.
«A partir de esa experiencia esperamos que el plan abarque a todo el Nordeste en los próximos 2 ó 3 meses», agregó Graziano.
La intención de Graziano es repartir cartones magnéticos entre los pobres para que compren alimentos por una cantidad de dinero aún no determinada en alguno de los comercios que figurarán en un listado elaborado por el gobierno.
Esta metodología mereció fuertes críticas por parte de especialistas, aun dentro del PT.
Por ejemplo, el senador «petista» Eduardo Suplicy señaló que «es mejor entregar dinero en efectivo, porque los cartones o vales y la lista de comercios pueden generar mucha burocracia o corrupción». *
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