El Papa desea soluciones pacíficas para Irak y Medio Oriente

El papa Juan Pablo II lanzó ayer (miércoles) un llamado a favor de soluciones pacíficas para los posibles conflictos, como es el caso de Irak, o para aquellos que están en curso, como en Medio Oriente, en un mensaje pronunciado con motivo de la Día Mundial de la Paz.

«Frente a los conflictos actuales y a las tensiones que nos amenazan, una vez más invito a orar para que se busquen ‘soluciones pacíficas’, inspiradas por una voluntad de entendimiento leal y constructivo, de acuerdo con los principios del Derecho internacional», declaró el Sumo Pontífice, sin citar explícitamente a Irak.

«La dramática tensión que sigue asolando Medio Oriente hace más urgente la búsqueda de una solución positiva del conflicto fratricida e insensato, que está ensangrentando esta región desde hace demasiado tiempo», afirmó.

Juan Pablo II pidió la «cooperación» de «todos los que creen en Dios», recordando que «los sentimientos auténticamente religiosos no ponen a los individuos y a los pueblos en conflicto entre ellos» sino, por el contrario, «los alientan a construir juntos un mundo pacífico».

El Papa, que parecía encontrarse en buen estado físico, presidió en la basílica de San Pedro una misa en el Día Mundial de la Paz.

El Sumo Pontífice, de 82 años, no pudo celebrar la misa debido a la enfermedad de Parkinson que sufre y a las consecuencias de una rotura de fémur. Por ello, el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, estuvo a cargo del oficio religioso, que se llevó a cabo en presencia de embajadores ante la Santa Sede y miles de fieles.

Dirigiéndose a unos 20.000 peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro desde la ventana de sus despachos, Juan Pablo II reiteró su mensaje de paz al mundo.

El pontífice deseó que «los responsables hagan los mayores esfuerzos posibles para encontrar soluciones pacíficas a las tensiones actuales en el mundo, sobre todo a las que se viven en Oriente Medio, con el fin de evitar el sufrimiento de la población de esta región que ya ha penado mucho».

El Papa pidió a los ciudadanos del mundo que lleven a cabo «gestos concretos de paz en las familias, en sus lugares de trabajo, en las comunidades, en la vida civil y en las reuniones nacionales e internacionales».

Por último deseó que 2003 sea «un año sereno y fructífero, marcado por gestos de paz». *

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