"Nunca les voy a mentir"
Luego de recibir la banda presidencial, Luiz Inácio «Lula» da Silva salió al balcón de la casa de gobierno y prometió a una multitud de partidarios: «cumpliré todas mis promesas electorales» y «nunca les voy a mentir».
«Los voy a tratar siempre con el cariño y la confianza con que trato a mis hijos y a mis nietos. Sé de la magnitud de las dificultades, pero no existe en la Tierra un hombre más optimista que yo sobre el futuro de Brasil», afirmó.
Lula da Silva habló desde el «parlatorio», una suerte de palco del Palacio do Planalto que se abre sobre la Plaza de los Tres Poderes, ante una multitud estimada por la Policía Militar en 250 mil personas.
Fue la primera vez que un presidente brasileño incluyó un «mensaje al pueblo» en el programa de actos de su asunción.
El flamante presidente de Brasil estaba acompañado por su esposa Marisa, toda vestida de rojo, y el vicepresidente, el empresario José Alencar, y su esposa, que también se llama Marisa.
Con la voz ronca, Lula da Silva, un ex obrero metalúrgico de 57 años, lucía tan feliz como sus partidarios, que enarbolaban pancartas y banderas rojas, el color tradicional del Partido de los Trabajadores, de izquierda.
«Mis compañeros y mis compañeras: éste es el sueño de un pueblo que quería cambios. No hemos hecho ninguna promesa absurda. Vamos a recuperar la dignidad del pueblo y gastar cada centavo para mejorar las condiciones de vida del pueblo», dijo. *
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