Asumió Lula en Brasil y prometió un "cambio gradual en el modelo neoliberal"

Un obrero llegó a la Presidencia

Lula da Silva, quien venció las elecciones de octubre con casi 53 millones de votos, el 61,3 por ciento del total, se convirtió hoy en el primer obrero, líder de un partido de izquierda, que llega a la presidencia de un país de América Latina.

«No pretendo desperdiciar esta oportunidad conquistada con el esfuerzo y la lucha de muchos millones de brasileños a lo largo de tantos años», dijo Lula da Silva en su primer discurso como presidente de Brasil, un país de 170 millones de habitantes que es la undécima economía del mundo.

«Olé, olé, olá; Lula, Lula», gritaba la platea, compuesta por cientos de legisladores e invitados especiales, entre ellos doce jefes de Estado y de Gobierno, mientras afuera del Congreso una multitud estimada en 150 mil personas seguía la asunción presidencial a través de siete pantallas gigantes.

Estuvieron presentes en el Congreso, entre otros, los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Cuba, Fidel Castro; Argentina, Eduardo Duhalde; y Chile, Ricardo Lagos, mientras que el gobierno de Estados Unidos envió como representante al encargado de Comercio, Robert Zoellick.

Luego de la jura en el Congreso, Lula da Silva se trasladó junto a su vicepresidente, el empresario José Alencar, al Palacio do Planalto, donde recibió la banda presidencial de manos del mandatario saliente, Fernando Henrique Cardoso.

En su discurso de 50 minutos en el Congreso, Lula da Silva fue interrumpido 25 veces por los aplausos del público.

En varios momentos, el líder del Partido de los Trabajadores no pudo contener las lágrimas.

En ese discurso, Lula da Silva afirmó que pretende establecer con Estados Unidos, la potencia del continente, «una sociedad madura, basada en los intereses recíprocos y el respeto mutuo».

En cuanto a las negociaciones sobre la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el principal proyecto de Estados Unidos para la región, Lula da Silva sostuvo que Brasil «combatirá el proteccionismo, las barreras comerciales y los escandalosos subsidios agrícolas».

«Todas las negociaciones comerciales encaradas por Brasil tendrán que traer un beneficio concreto para nuestro pueblo. Tampoco aceptaremos restricciones para que el pueblo brasileño pueda decidir sobre su modelo de desarrollo», precisó.

Lula da Silva fue muy aplaudido cuando señaló: «La gran prioridad de mi política exterior será la construcción de una América del Sur estable, desarrollada y unida».

«En ese marco, vamos a emprender una acción decidida para revitalizar el Mercosur, que ha sido debilitado por los problemas económicos de sus miembros y, a veces, una visión un tanto restringida de lo que debe ser una integración», dijo.

Lula da Silva también sostuvo: «Varios de nuestros vecinos atraviesan situaciones difíciles».

«Vamos a contribuir, siempre que seamos llamados, a encontrar soluciones pacíficas con base en el diálogo y las normas constitucionales de cada país», precisó.

Hace diez días, en una muestra de que su política exterior será muy activa, Lula da Silva envió a su principal asesor internacional, Marco Aurelio García, a Venezuela, donde respaldó al presidente Chávez, jaqueado por masivas protestas populares.

Lula da Silva también respaldó la tarea de las Naciones Unidas en «el mantenimiento de la paz» y pidió la ampliación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que «esté integrado también por países en desarrollo».

Fronteras adentro, Lula da Silva afirmó: «vamos a cambiar este modelo agotado que, en lugar de desarrollo, produce estancamiento, desempleo y hambre», pero advirtió que será «un proceso gradual». «Cambio, ésa es la palabra clave y fue el gran mensaje de la sociedad brasileña en las elecciones de octubre. Fue para eso que la sociedad brasileña me eligió, para cambiar de modelo económico», señaló Lula.

«Vamos a cambiar, pero con coraje y con cuidado. El cambio será un proceso gradual y continuado, no un acto voluntarista. Será un cambio por medio del diálogo y de la negociación, sin atropellos ni sorpresas», precisó.

En los últimos meses, Lula da Silva atenuó su propuesta y su discurso en un giro moderado que le permitió ganar las elecciones en su cuarto intento consecutivo.

Lula da Silva sostuvo: «Una de mis prioridades será la lucha contra el hambre. En un país que cuenta con tantas tierras fértiles, no debería ocurrir que millones de personas no tengan, en este mismo momento, qué comer».

El nuevo presidente de Brasil agregó que impulsará «una reforma agraria pacífica e integral; sobre las tierras vacantes y no sobre las tierras que ya producen».

Lula da Silva señaló que el principal instrumento de su gobierno será un pacto social entre empresarios y sindicalistas, a partir del cual espera implementar un conjunto de reformas estructurales, como impositiva, previsional y agraria.

«A partir de ese pacto, Brasil volverá a crecer y a generar puestos de trabajo, que son los objetivos principales de mi gobierno», sostuvo. *

Cambios:

«Cambio es la palabra clave»

«Ante el agotamiento de un modelo que produjo estancamiento, desempleo y hambre, del fracaso de la cultura del individualismo y la indiferencia ante el prójimo y la desesperación de la familia, precariedad de la seguridad nacional y falta de respeto a los más viejos y el desaliento de los más jóvenes, la sociedad brasileña decidió cambiar y comenzó ella misma a promover los cambios necesarios».

«Lo que estamos viviendo es el reencuentro de Brasil consigo mismo».

«Las virtudes a mantener son la paciencia y la perseverancia».

 

Hambre:

«Mientras haya un hermano brasileño o una hermana brasileña sufriendo hambre, tendremos motivos de sobra para cubrirnos de vergüenza».

«Si al final de mi mandato, todos los brasileños tienen la posibilidad de desayunar, comer y cenar, habré cumplido la misión de mi vida».

«Transformaremos el combate al hambre en una gran causa nacional, como la creación de Petrobras y la lucha para la redemocratización del país».

 

Economía:

«Vamos a crear las condiciones macroeconómicas para que haya crecimiento sostenible responsable, además de llevar a cabo un combate implacable a la inflación».

«La esperanza finalmente venció el miedo, y la sociedad decidió que era hora de trillar nuevos caminos».

 

Corrupción:

«Vamos a combatir la corrupción y hacer frente con determinación a la cultura de la impunidad que prevalece en ciertos sectores. No permitiremos que la corrupción, el fraude o el desperdicio continúen privando a la población de recursos que son suyos y que podrían ayudar en su dura lucha por la sobrevivencia».

 

Sudamérica:

«La gran prioridad de la política externa durante mi gobierno será la construcción de una América del Sur políticamente estable, próspera y unida, con base en ideales democráticos y de justicia social».

«Para eso es esencial una acción decidida de revitalización del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), debilitado por las crisis de cada uno de sus miembros y por visiones muchas veces estrictamente egoístas».

«El mismo empeño de cooperación concreta y diálogos sustantivos tendremos con todos los países de América Latina».

 

ALCA:

«Brasil combatirá el proteccionismo, luchará por la eliminación de barreras y tratará de obtener reglas más justas y adecuadas a nuestra condición de país en desarrollo».

 

Mundo:

«Procuraremos tener con Estados Unidos una asociación madura, basada en el interés
recíproco y en el respeto mutuo».

«Las crisis internacionales, como la de Oriente Medio, deben ser resueltas por medios pacíficos y por la negociación».

«Defenderemos un Consejo de Seguridad (de la ONU) reformado, representativo de la realidad contemporánea, con países desarrollados y en desarrollo de las varias regiones del mundo entre sus representantes permanentes».

«Vamos a valorizar las organizaciones multilaterales, especialmente la ONU, a la que cabe la primacía de preservación de la paz y seguridad internacional».

«La democratización de las relaciones internacionales, sin hegemonía de cualquier especie, es tan importante para el futuro de la humanidad, como la consolidación del desarrollo de la democracia en el interior de cada estado». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje