La fractura campea sobre el espacio justicialista
Es que ahora Duhalde no consigue sostener el espacio no menemista en el ámbito de los gobernadores, esos que le incrementaron el poder partidario que le permitió hostigar a Menem.
Dos de ellos, Carlos Alberto Reutemann, el inasible gobernador de Santa Fe, y José Manuel de la Sota, pretendiente en caída y mandatario de Córdoba, quieren que haya comicios internos y de buenas a primera pasaron a ser aliados (tácticos) del riojano más célebre que a la vez, dice que hará la selección el 23 de febrero desde el poder que le da el Consejo Nacional partidario que controla por inercia. Además desafió a Duhalde competir por el poder partidario.
El santafesino no se dejará atrapar por la coyuntura y puede retomar el camino inverso pero como otros, quiere saber qué busca Duhalde aparte de bloquearlo a Menem.
Otro traspié presidencial. Al principio de todas las cosas jugó con la ilusión de la candidatura de Reutemann para descolocar a Menem y el ex corredor de Fórmula 1 se cansó de decir que no. La semana que pasó armó un cónclave de gobernadores amigos en Olivos para convocar al congreso partidario y darle un sesgo definitivo a la selección del pretendiente.
El santafesino no fue de la partida y lo contrarió en el asunto electoral. Es una postura que alienta otras objeciones a la persistencia de Duhalde de que internas no debe haber. ¿Cómo impedirlas? «Con el Congreso partidario» pide Duhalde. ¿Conseguirá mayoría para lograr sus objetivos?
En lugar de la interna Duhalde pretende recurrir al arbitrio de una ley de lemas trucha sin valor acumulativo: cada pretendiente podrá utilizar en las papeletas, los símbolos partidarios que tienen un peso psicológico indudable, distinguiéndose por el nombre del competidor. El compromiso: los que pierden votan en el balotaje al primero de ellos, un juego teórico: los odios no tienen retorno.
Menem recurrirá judicialmente a esta imposición y al peronismo le puede pasar lo de los radicales que aún hoy están en los tribunales dirimiendo quien ganó en la selección de hace dos domingos.
Duhalde no termina por encontrarle la vuelta al enigma. A pesar que el padrón bonaerense es la mitad del total de afiliados o cerca del 40% del nacional, no tiene certeza que en la interna Menem puede ser vencido aún controlando la junta electoral. Es que no tiene un nombre para enfrentarlo. Y no lo tendrá en cuanto no defina sus verdaderos propósitos.
Aguardando el milagro
En cambio está convencido le dicen los oráculos de las encuestas– que el ex presidente no podría vencer en las presidenciales por el alto grado de rechazo que aún conserva, con el sudor de su frente, en el electorado. Pero ¿quién será el que reciba su bendición?
Se ha hablado mucho estos días de Néstor Kirchner pero en el duhaldismo, sobre todos los más notorios, hacen lo posible para que crea que está en marcha una operación para instalar como candidato a Duhalde. Lo presienten desde hace tiempo tanto Menem como Rodríguez Saá.
.Enrique III, en plena batalla perdida exclamó la famosa frase «mi reino por un caballo». Duhalde podría parafrasearlo: «mi palabra por una encuesta (alentadora)». No es lo que hoy tiene en sus manos este maniático de las compulsas. La última que leyó dice que un 70% rechaza su gestión como gobernante y entre el resto que no lo tratan tan mal, una mayoría sostiene que debe volver a su casa.
Es lo que repite el Presidente: ¿repetiría lo mismo en marzo si los números se tornan un poco más favorables? «Con un 20% que diga que lo votará, se larga», sostienen entre los suyos más ansiosos. ¿Razones? Ninguno de los que puntean el lote de preferidos llega por ahora a ese porcentaje. Elisa Carrió que puntea está por el 16% y más abajo, el puntano, Kirchner o el riojano. Claro que en marzo esos números pueden transformarse.
Duhalde comenta en intimidades que el escenario es el francés y que Menem es el Le Pen de esta película. Es solo un ejercicio de imaginación, pero la paridad con baja intención de sufragio de los principales candidatos, le dan un aura galo al posible escenario. Además, hoy es alto el segmento que se abstendría: no es improbable que quienes impulsan es tesitura, hagan un llamado a sabotear activamente los comicios.
Pero de estos avatares no participan únicamente Duhalde y Menem. Hay que incluir a figuras de la oposición, sea Carrió o el emergente Ricardo López Murphy, el pretendiente del centro-derecha.
En cierta manera el ex ministro de economía de Fernando de la Rúa, le puede restar a Menem sufragios del espacio conservador que el riojano quiere representar a pesar de arrastrar el lastre de gobiernos hacedores (para ese segmento) pero corrupto.
Nuevos factores políticos
Importa subrayar que hay que introducir en el análisis a los movimientos de masas, piqueteros particularmente, a la izquierda histórica, a las ONG que son un lazo de comunicación con millones de ciudadanos que no tienen los partidos pero también a los viejos factores de poder: los empresarios concentrados, la Iglesia y las Fuerzas Armadas.
Del trío no sorprendería los primeros, en definitiva sus entidades surgen como corporaciones para defender sus intereses. La Iglesia tiene alas definidas: hay obispos que desean acompañar a Duhalde, pero los hay quienes añoran a Menem y algunos influyentes, tienen lenguaje y praxis contradictorias.
Obispos de fuste y militares de alto rango han coincidido sugestivamente en criticar a los grandes diarios por su postura crítica en hechos que involucran a la Iglesia y a las FF.AA. Un caso de corrupción y de manejo de dinero en el primer ámbito, la muerte de cadetes en institutos militares, en el otro. Como hoy las dos son instituciones con buena imagen, se sienten con fuerzas para intentar incidir en los acontecimientos.
Los viejos factores de poder pueden ir ocupando el vacío que dejan los partidos de viejo cuño sacudido por todo tipo de contradicciones y la falta de concreción de una alternativa capaz de vencer electoralmente y de gobernar sin sobresaltos. En esos lugares evalúan que de las elecciones que vienen sean el 27 de abril o en octubre si prosperan cuestionamientos en la justicia por la primer fecha, alejada de la letra constitucional–emergerá en todo caso un presidente débil y no quieren ser ajenos a su posible desenlace.
Un hecho común como puede ser un crimen pasional exhibe lacras de la vida e impunidad. Es lo que ocurre con el asesinato de una mujer de alto nivel, cuya familia ocultó el crimen contando con la complicidad de la comunidad de un barrio cerrado, la policía, médicos y hasta la funeraria que desnuda la impunidad pero también la decadencia de lo que se conoce como establishment.
Decadencia de las clases altas
Como en los relatos de Chejov, semejante caída parece anunciar los nuevos tiempos. Imaginación o no, el derrumbe moral de una clase y el deterioro de las instituciones, no pueden ser permanentes.
Basta una mirada sobre las relaciones entre el Ejecutivo y la Suprema Corte de Justicia en torno a un fallo que puede incidir en el rumbo económico.
Se trata de la dolarización del dinero atrapado en el llamado «corralón» (los plazos fijos), 11 mil millones de dólares que reclaman 400 mil ahorristas y cuyo destino decidirán en algún momento lo supremos. Para frenar una acordada que debía decidirse el martes que viene, el Gobierno amenazó con el juicio político a varios jueces (se fijaron las condiciones contra uno de ellos, por ahora), hizo designar a las corridas a un nuevo supremo, violando casi todas las normas legales para tan delicada función y apretó a otros integrantes incluso con algunos de sus secretos personales.
La Cor
te no le va en zaga, al menos lo que se conoce como su mayoría automática, que sigue los pasos que convienen a los planes retornistas de Menem. Lo que importa es resaltar que el juego de las instituciones es una farsa que desprestigia al sistema democrático y da aire a reclamos por otras formas de representación.
Por estos juegos de presiones y ardides, no habrá acordada por ahora. Si el dato sirve o no para que el FMI destrabe el buscado acuerdo para reprogramar las deudas con organismos financieros (ya hay varios incumplimientos) y con ello evitar el default con ellos, se verá en enero. El Presidente esta confiado que esta vez habrá fumata, para un período que termina poco después del 25 de mayo, día previsto para el relevo presidencial.
El ministro de economía, Roberto Lavagna, tiene razones para ser más cauto. En definitiva, a los dos les conviene seguir manteniendo la imagen de negociadores probos, que mantienen cierta dignidad en un mundo tan cruel donde decirle no al Fondo es toda una proeza.
Lavagna acusó al menemismo por operar contra el acuerdo, objetivo coincidente con el ahora postergado fallo judicial por la dolarización: el caos, o algo parecido para que Menem saque partido de la situación.
Y a pesar de todo, ningún escenario tremendista se ha dado en el año que se va. Ni las variables económicas siguieron las pautas imaginadas por el elenco estable de economistas vinculados al poder económico concentrado, ni hubo estallidos sociales incontrolables.
Del pozo se va saliendo lentamente, pero el costo es elevado: jamás hubo tantos pobres e indigentes como ahora. Una módica reactivación tampoco modifica el cuadro de decadencia de las capas dirigentes.
La devaluación transfirió ingresos del sector asalariado o de las capas medias, hacia el sector exportador, el Estado y otros privilegiados, por montos sin precedentes. Por salarios, distribución de la renta, nivel de indigentes, tasa de mortalidad infantil, Argentina es como nunca, Latinoamérica.
Hay que verificar si su sociedad lo ha comprendo y procede en consecuencia. *
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