Veinticinco días de huelga en demanda de la renuncia del presidente Chávez

Venezuela: temen un estallido social

«La situación se ha vuelto muy peligrosa, la gente está furiosa, indignada; esto puede desatar desbordamientos y estallidos sociales», estimó el analista Samuel Moncada, director de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela.

Moncada vislumbra «días más difíciles de los que ya hemos padecido (…) la gente va a sufrir en carne propia los devastadores efectos de esta crisis en las próximas semanas y el gobierno debe advertir a la población».

La oposición política entró ayer en su vigésimo quinto día de huelga general indefinida contra el presidente Hugo Chávez al que exigen su renuncia y elecciones anticipadas con las cuales esperan desalojarlo del poder.

La huelga general se afinca especialmente en la industria petrolera, corazón de la economía local, generando una severa escasez de combustible en el mercado interno que afectó la distribución de alimentos y la producción de gas doméstico.

El paro petrolero ha dejado pérdidas preliminares por más de 1.300 millones de dólares en la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), al tiempo que se mantienen casi paralizadas en su totalidad la producción, refinación y exportación de crudos.

El gobierno ha iniciado una muy lenta y dificultosa recuperación del control de Pdvsa, cuyos gerentes medios y altos ubicados en puestos clave de la industria, se plegaron al paro.

Venezuela es el quinto exportador mundial de crudo y sus clientes internacionales se han visto severamente afectados.

Estados Unidos, principal cliente de Venezuela, registra en los últimos días el precio petrolero más alto de los últimos dos años superando la barrera de los 30 dólares por barril.

De igual modo, el desabastecimiento de gas doméstico ha dejado a los hogares más pobres de Venezuela sin medios para cocinar.

«En Nochebuena cocinamos con leña y mis hijos no tuvieron regalos de Navidad», comentó a ANSA José Romero, un humilde carpintero que vive en las barriadas pobres del oeste capitalino.

Por su parte, grandes empresas productoras y distribuidoras de alimentos se sumaron al paro contra Chávez iniciado el pasado 2 de diciembre sin que se vislumbren soluciones a la crisis.

Rafael Alfonzo Rivas, dueño de una las empresas productoras más grandes de alimentos de Venezuela, es a su vez uno de los seis representantes de la oposición en la mesa de diálogo instalada conjuntamente con el gobierno y con ayuda de la OEA.

En un acto de empleados huelguistas de Pdvsa realizado ayer en Caracas, Alfonzo también advirtió sobre un eventual estallido y «una masacre social» en el marco del paro del que, obviamente, acusó al gobierno «por no ceder».

«Renuncia de Chávez o elecciones en el primer trimestre de este año», es la petición de la oposición reiteró Alfonzo tras advertir que la oposición tampoco cederá en su empeño.

Moncada advirtió que «un estallido social conviene más a la oposición», pero debe tener cuidado porque sus efectos también pueden revertirse en su contra.

«Un conflicto social como el que estamos viviendo no tiene bala de plata que aniquile al contrincante, esto puede durar años con un saldo fatal para todos», precisó el historiador.

Tanto el gobierno como la oposición «esperan que la rabia de la población se vuelva contra su adversario, pero eso es muy peligroso porque puede volcarse contra los dos», remató el historiador.

Petroleros ratifican que seguirán huelga

Los ejecutivos petroleros rebeldes venezolanos reafirmaron que mantendrán la huelga petrolera que mantienen desde inicios de diciembre hasta que el presidente Hugo Chávez «renuncie o acepte las elecciones», indicaron este jueves miembros de la oposición.

«Los trabajadores petroleros nos mantendremos incansables en nuestra lucha hasta que renuncie o acepte llamar a elecciones (el presidente Chávez)», ratificó Juan Fernández, líder de los gerentes rebeldes de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en una asamblea laboral en Caracas.

«Vamos a continuar hasta que se produzca lo que hemos planteado», enfatizó el ex gerente petrolero.

Fernández señaló que los petroleros en huelga «no van aflojar» en sus demandas y recalcó que ellos no persiguen una privatización de la corporación petrolera, como acusa el gobierno.

Aseguró que la industria petrolera «está anclada» y que las maniobras del gobierno al traer buques extranjeros con gasolina para surtir el mercado interno no «son más que artilugios para aparentar normalidad».

«Las acciones que (Chávez) toma contra los ciudadanos que trabajan en la industria petrolera son las que quiere imponer mañana al resto de los venezolanos», señaló Fernández.

Por su parte, Horacio Medina, presidente del sindicato Unapetrol, impulsor de la huelga exigió al gobierno reintegrar a los 90 gerentes de PDVSA despedidos por el gobierno por paralizar a la industria desde hace 25 días, causando pérdidas de por lo menos 1.300, unos 50 millones diarios.

Denunció «maltratos» a los que han sido sometidos los oficiales de la Marina Mercante tras las acciones militares tomadas por el gobierno para reactivar a la industria que sólo produce a 25% de su capacidad y a 7% según la oposición.

«Las violaciones a los derechos humanos a las que están siendo sometidas estas personas serán responsabilidad del presidente de Pdvsa, Alí Rodríguez y del propio presidente Chávez», indicó Medina.

«Recuerde que luego de su renuncia tendrá que responder por los daños patrimoniales y físicos causados a los entes de la empresa», señaló en referencia a la orden dada por Chávez a la Fuerza Armada para detener a quien se oponga a reactivar la industria. *

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