A pesar de su negativa, intentan promover candidatura de Duhalde
Duhalde le dijo eso y otras cosas al corresponsal de El País de Madrid y aunque no contiene novedades rimbombantes, envía su mensaje desde el exterior para que Menem le entienda y que no insista en realizar la selección de los candidatos por el Partido Justicialista el 23 de febrero, fecha fijada por el Congreso del partido Justicialista que paradójicamente controla el jefe del Estado.
Son mensajes casi esquizofrénicos porque paralelamente el duhalismo más fanático quiere que su mentor sea quien vaya a pelear por la presidencia del país, asunto que se trató el domingo en un cónclave en Olivos de los caciques de zonas del peronismo bonaerense, como para poner en marcha un «operativo clamor», tarea que el propio Presidente dicen desalentó. «Ya di mi palabra que no sería candidato», explica una y otra vez, pero el menemismo no le cree y además lo chucea: «anímese», le dijo en la víspera el senador Eduardo Menem, hermano del riojano perturbador que es una de las obsesiones de Duhalde.
Además son señales contradictorias: todo estos días se habló que Duhalde pensaba en respaldar al gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner como candidato para el Partido Justicialista. Incluso viajó al sur para hablar con el dirigente. Pero no pasaron dos días y se intenta instalar el nombre del propio Presidente.
Antes, lo mismo le había pasado al gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota que se creó el elegido pero sea porque no da en las encuestas sea porque el duhaldismo tiene su plan secreto, lo real que al cordobés le sacaron el piso.
En Olivos se trataron más cosas como la preocupación que manifestaron los caciques ante el avance de los piqueteros que le soplan electorado históricamente peronista, para proyectos que algunos califican peyorativamente como «zurdos».
Duhalde prefiere dividir el espacio de los desempleados organizados de modo de dejar aislados a los más duros, a esos que reclaman poner en la agenda la lucha por el poder.
Jugadas peligrosas
Para eso prepara un encuentro a los que citará a todos, con la idea de colocar detrás de su proyecto a algunas entidades que prefieren seguir acumulando poder y conquistar todas las reivindicaciones posibles para salir al encuentro de los dramas de la gente.
Ahora que vienen las fiestas, vuelve a pensarse en saqueos, aunque hay en la provincia de Buenos Aires, sobre todo, refuerzos de partidas hasta para pan dulce para que las Navidades sean más llevaderas.
En la madrugada de ayer, bombas de poder mediano estallaron casi simultáneamente en las sedes centrales de la Unión Cívica Radical y del Partido Justicialista. Los daños fueron menores y no había en lo inmediato pistas de los culpables y tampoco se pudo vincular con artefactos que estallaron el viernes en una sucursal de un banco norteamericano en Lomas de Zamora.
Los analistas están divididos en como interpretar este blanqueo de las ambiciones de un sector del duhaldismo para hacer Presidente a su Jefe. En rigor se habla del tema hace de manera recoleta este diario lo reveló hace tres semanas pero poner las cartas sobre la mesa parece ser un curso de acción no acabado con las desmentidas.
El caso es que Duhalde no logra instalar para la improbable interna del PJ un pretendiente que enfrente a Menem. Ve más probable vencerlo en las generales porque un porcentaje elevado de los encuestados jura que jamás votaría por el ex mandatario. Piensa que en todo caso, serán dos justicialistas lo que irán a la segunda ronda, pero el avance de Elisa Carrió los obliga a meditar sobre esa jugada,
¿Qué piensan en el duhaldismo? Que el año que viene será mejor, que ya se supera la recesión de cuatro años, que la próxima medición sobre desocupación reflejara una caída (será del 19% frente al 23% actual) y entonces, Duhalde puede crecer si se instala su nombre. Ahora su imagen es petisa.
Es lo que ha comenzado, entre afirmaciones y negativas. Puede que a sus impulsores se les quemen las cartas en la mano. Veremos. *
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