Ataque a Irak podría provocar desastre ecológico, según expertos
Una guerra destinada a derrocar al régimen de Bagdad podría provocar un desastre ecológico en Irak y en el litoral del Creciente Fértil, donde junto a los abundantes pozos de petróleo existen ecosistemas particularmente frágiles, advirtieron este lunes expertos y responsables militares.
«En estos momentos Saddam podría crear deliberadamente una nueva catástrofe si es atacado», teme Jonathan Lash, presidente de la organización ecologista World Resources Institute (WRI), recordando el precedente de la Guerra del Golfo (1991).
«Lo que para muchos fue un conflicto breve para liberar Kuwait, fue un verdadero desastre ecológico, del cual la región y su gente todavía no se recuperaron», dice Lash.
Responsables de inteligencia militar estadounidenses expresaron la semana pasada su temor de que Saddam Hussein, a la defensiva, desencadene una «política de tierra quemada», como en 1991.
Durante su retirada de Kuwait, las tropas iraquíes prendieron fuego a 732 pozos de petróleo. De cuatro a seis millones de barriles diarios, es decir el 10% del consumo cotidiano mundial, se hicieron humo, liberando en la atmósfera 500 millones de toneladas de gas carbónico.
Según el WRI, las cantidades de aceite, hollín, azufre y las lluvias negras ácidas que se depositaron sobre los cultivos dejaron muchas tierras agrícolas inservibles para la siembra en 2.000 km a la redonda, en especial en Irán.
Los iraquíes volcaron también en las aguas del Golfo Pérsico entre seis y ocho millones de barriles de petróleo, según estimaciones de los servicios meteorológicos de Estados Unidos.
La marea negra mató 25.000 aves y ennegreció las costas, trastornando el frágil ecosistema marino de estas aguas que ya se encontraban entre las más contaminadas del mundo.
Cuando no se quemó, el petróleo se expandió en tierras cultivables bajas, formando enormes charcos negros. Al sur de Kuwait, un lago cenagoso de 800 metros de largo y cinco de profundidad contenía nueve veces más petróleo que el Exxon Valdez.
Un verdadero desastre, cuando es sabido que el sur de Irak contaba con uno de los más antiguos y ricos ecosistemas del planeta, una región de pantanos bañada por el Chatt-el-Arab (el río de los árabes), en la confluencia del Tigris y el Eufrates, más conocida con el nombre de Creciente Fértil. *
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