Corea del Norte comenzó a reactivar centrales nucleares
Pyongyang ha comenzado «las tareas de remoción de los sellos y cámaras de monitoreo de las instalaciones nucleares que habían sido congeladas para que puedan operar normalmente en la producción de electricidad», señala la oficial Agencia Central de Noticias Coreana (KCNA).
El pasado 12 de diciembre, Corea del Norte anunció que iba a reactivar sus reactores nucleares que producen plutonio –desactivados tras la firma, en 1994, de un acuerdo con Estados Unidos– para poder generar electricidad.
Según el acuerdo de 1994, Corea del Norte se comprometía a congelar sus instalaciones, sospechosas de servir a la fabricación del arma nuclear, a cambio de la construcción por un consorcio occidental de dos reactores que podrían servir a fines militares. Para compensar la pérdida de electricidad, Estados Unidos debía entregar a Pyongyang 500.000 toneladas de carburante por año hasta la culminación de la construcción de las nuevas centrales.
Washington suspendió el mes pasado las entregas de carburante como medida de presión, tras afirmar, en octubre, que Pyongyang había reconocido la existencia de otro programa nuclear militar secreto, con base en uranio enriquecido.
Pyongyang, por su lado, desmintió haber reconocido la existencia de ese programa, señalando que sólo declaró que el país tenía el derecho de dotarse del arma atómica.
La semana pasada, el director del Departamento General de Energía Atómica norcoreano, Ri Je Son, dijo que su país se preparaba para una acción drástica luego de que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), el organismo de control de esta energía de ONU, hubiera ignorado la demanda de Pyongyang de retirar los sistemas de vigilancia.
«Si la AIEA no toma medidas con prontitud para satisfacer nuestra demanda, tomaremos las medidas necesarias unilateralmente», dijo el sábado a la agencia KCNA, que precisó que Ri había enviado su ultimátum por carta en dos ocasiones a la sede de la AIEA en Viena, el jueves y el sábado.
En respuesta, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, instó a Corea del Norte a respetar las medidas de seguridad impuestas a su programa nuclear y manifestó su deseo de que Pyongyang no expulse a los inspectores de la AIEA.
A su vez, el presidente estadounidense, George W. Bush, y el surcoreano, Kim Dae-Jung, afirmaron que el statu quo con Pyongyang no podía continuar, al tiempo que se declaraban favorables a una solución pacífica para persuadir a Corea del Norte de que renuncie a su programa de armas nucleares. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad