Ola de ataques dinamiteros en Colombia

Nuevo coche-bomba deja cuatro muertos

También este viernes, un atentado con bomba de presuntos rebeldes de las FARC causó heridas a cuatro policías en Neiva, al sur del país.

En medio de esta escalada, que en la última semana deja cinco muertos y unos 70 heridos, el consulado de Estados Unidos en Bogotá y las embajadas de Gran Bretaña, Italia y Suecia anunciaron el jueves el cierre temporal de sus oficinas por razones de seguridad.

El coche-bomba explotó temprano en la mañana frente a un cuartel policial en la periferia de Cúcuta (585 km al noreste de Bogotá, en la frontera con Venezuela), causando la muerte a dos agentes y un civil y heridas a otros tres uniformados.

Un supuesto miembro del Ejército de Liberación Nacional (ELN) murió en un enfrentamiento a tiros con los policías que salieron ilesos de la explosión.

El coronel Edgar Vale, jefe de la policía en la región, dijo que los rebeldes atacaron inicialmente el cuartel con disparos y luego huyeron, obligando a los agentes a abandonar las instalaciones, tras lo cual otro comando activó el carro-bomba, compuesto por unos 25 kilos de dinamita.

La explosión también destruyó el cuartel y ocasionó destrozos en viviendas y locales comerciales en unos 400 metros a la redonda, agregó el oficial.

La ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, condenó el hecho y pidió a los ciudadanos comprensión señalando que las autoridades trabajan para consolidar su presencia en todo el país.

Se trata del cuarto atentado con explosivos que se registra en Cúcuta en el último mes, ya que previamente fueron atacadas las emisoras de las cadenas privadas RCN y Caracol y otra de la Iglesia Católica, en tanto que fue frustrado un atentado contra el diario La Opinión.

Esos hechos fueron atribuidos por las autoridades al ELN (4.500 efectivos), grupo con el que el gobierno del presidente Alvaro Uribe mantiene contactos para iniciar un proceso de paz.

El atentado de este viernes se suma a una ofensiva dinamitera de los grupos rebeldes que ha afectado principalmente a Bogotá, pero que también ha alcanzado a otras ciudades intermedias del país.

El viernes pasado, un paquete bomba ocasionó graves heridas en las manos al senador oficialista Germán Vargas y minutos después otro artefacto explotó en un restaurante de un céntrico edificio de Bogotá, de propiedad de las Fuerzas Militares, y en donde se alojan varios congresistas que residen fuera de la capital. Esta explosión causó heridas a 23 personas.

Esa misma semana la policía develó una escalada dinamitera en Bogotá en la que se harían explotar varios coches bomba, manipulados a control remoto. La ofensiva en la capital fue atribuida a las FARC (17.000 efectivos).

En medio de esa ola de violencia, la embajada de Estados Unidos en Bogotá anunció el jueves el cierre, hasta el próximo 26 de diciembre, de sus servicios consulares, argumentando motivos de seguridad.

La representación de Gran Bretaña también cerró sus oficinas hasta el próximo 2 de enero, indicando que «hay una amenaza concreta contra varios edificios de embajadas en Bogotá», pero sin precisar su naturaleza.

Una medida similar adoptaron las embajadas de Italia y Suecia. En el primer caso la delegación dijo que el cierre se prolongará hasta nueva orden, mientras que en el segundo será de cinco días a partir de la próxima semana. *

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