Dos días de recordación y militancia en Argentina

El regreso del grito popular: "Que se vayan todos"

El grueso de los manifestantes en esas dos jornadas pertenecían a las diversas organizaciones de los piqueteros, pero distintos enfoques sobre la realidad política y como actuar sobre ella, determinó que cada sector haya ido, por ejemplo, a la Plaza de Mayo, a distintas horas.

El jueves y la mañana de ayer los espacios públicos, plazas y calles, de esta y otras ciudades, fueron copadas por la Corriente Clasista y Combativa, la Federación de Tierra y Vivienda y la Central de Trabajadores Argentinos cuyo llamado a la huelga fue acatado por los sindicatos donde inciden, especialmente los empleados públicos y los maestros.

La Capital Federal y el conurbano presentaron en algunas zonas aspectos de día no laborable sacudido por las columnas de gente humilde con sus familias y niños pequeños, identificadas con gorros y chalecos coloridos con el nombre del núcleo al que pertenece, amén de pancartas con consignas alusivas a las jornadas y grandes banderas argentinas. Hubo comercios que cerraban al paso de las columnas y otros que no; no se denunciaron saqueos que se atribuyó estos días como que iban a ser promovidos por el menemismo.

Desde la tarde, hicieron irrupción sobre el paseo de los grandes sucesos históricos las columnas de los que participaron de la Marcha Federal, que partieron a principios de semana de los cuatro puntos cardinales, atravesaron ciudades, pueblos y grandes conglomerados fabriles.

Diferencias

Este espacio es el que ocupan el conocido Polo Obrero, con fuerte influencia del Partido Obrero, el Movimiento Territorial de Liberación, con presencia activa de los comunistas, la Teresa Rodríguez, nombre de una mártir que responde a tendencias guevaristas, el Movimiento de Trabajadores Desocupados «Aníbal Verón» (otro cesante asesinado en Salta), donde las ideas del contrapoder prevalecen. La marcha fue multitudinaria y participaron y hablaron dirigentes estudiantiles y sociales que relataron penurias y luchas.

Las consignas de anoche fueron para que el presidente Eduardo Duhalde renuncie dentro del concepto que se vayan todos, la consigna que tronó un año atrás, se fue diluyendo, pero ayer recobró fuerzas. Y la idea de repetir lo de hace un año, que en las manifestaciones de estas jornadas no alcanzó tal magnitud. La idea o ambición de quienes así actuaron es profundizar el «argentinazo» y abrir el camino a un gobierno del pueblo.

El gobierno o el sistema actual no conformó a ninguno de los que se han movilizado. En el cómo forjar un poder popular está el origen de las disidencias.

Todas las columnas, aún las que fueron cada uno por su lado, exhibieron una organización envidiable. Varias fijaron fronteras para impedir el ingreso de provocadores, la sombra ominosa que cubrió gran parte del ánimo de los argentinos las últimas semanas.

Se vio escasa participación de independientes, aunque fueron visibles las Asambleas Barriales, formas novedosas de militancia más allá de los grandes eventos: es posible que esa minoritaria presencia haya que bucearla en el clima de intimidación creado y no precisamente por los piqueteros.

Hubo intimidación

Desde el gobierno se enviaron mensajes contradictorios que en definitiva influyeron en alejarse del teatro de los mítines masivos. La presencia imponente de policías, gendarmes, prefectos marítimos, tiras de todo tipo, caballería o perros, no era para alentar estar en calles o plazas.

«Hoy (por ayer) es un día de luto», definió Duhalde.

Las movilizaciones de dos días las engarzó con sentido de «aguante» la participación de conjuntos y cantantes de los más queridos; de los conocidos o los que irrumpen con sus canciones a tono con la combatividad.

Los partidos de izquierda, además de influir sobre los movimientos piqueteros o sociales, tuvieron sus propias columnas pero no encabezando las centrales. Se vieron las banderas negras de los anarquistas en la mar del flamear de las rojas o con la imagen del Che. Piqueteros enmascarados arrojaron bombas incendiarias contra el británico HBSC. Allí, un año atrás, la guarida privada asesinó a un manifestante.

El resto, lo mayor, lo masivo, en paz. *

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