Los socialistas no apoyan a la candidata Elisa Carrió
La ruptura estaba anunciada desde que la propia Carrió desechó integrar una coalición electoral con el P. Socialista. Las dos partes que hasta ahora coinciden en la cámara baja a través de un interbloque, habían conformado un espacio para ir buscando mejorar sus relaciones pero el socialismo sintió que ninguna de sus propuestas tenían eco en Carrió cuya intención de voto está enredada en los primeros puestos.
Fuentes cercanas al ARI sostienen que los socialistas tienen una concepción de acumulación política que cierra el camino al ingreso de los ciudadanos independientes. En el PS afirman que Carrió no consulta ninguna decisión y no quieren repetir la experiencia, negativa, que tuvieron con Carlos Chacho Alvarez cuando integraron el Frepaso.
Carrió descartó hace meses integrar ningún tipo de coalición para tener las manos libres en la definición de su programa y el nombre de quien la acompañará en el binomio presidencial. A su lado comentan que los socialistas no terminaron por entender que el ARI es un partido autónomo y que no tiene por qué consultar su programa con otra agrupación.
Aunque la decisión socialista fue unánime, fuentes partidarias reconocieron a este diario que algunos dirigentes clave pidieron mayor tiempo de maduración de la postura. El Congreso que unificó a los socialistas democráticos con los socialistas populares, había proclamado a Carrió como su candidato, a pesar de que ya surgían algunas diferencias en temas vitales como la construcción del espacio político.
¿Y si no hay elecciones en abril?
El socialismo, con este paso, puede rebanarle algunos puntos a Carrió en las elecciones del 27 de abril si es que una decisión judicial no la fulmina por inconstitucional. Ya hay una presentación ante los tribunales del conocido abogado Ricardo Monner Sans que sostiene que la única fecha que se establece en la carta magna es de no menos de 60 días antes de vencer el mandato del presidente. Eduardo Duhalde pidió al Parlamento acortarlo para el 25 de mayo, pero una ley, sostiene el letrado, no puede modificar la carta magna.
A un año de que brotara del seno de la sociedad la consigna «que se vayan todos» y la renovación de la política, el panorama que ofrecen los partidos puede producir decepción.
Los radicales que el domingo hicieron su interna para seleccionar al candidato presidencial, están enredados en una disputa muy dura sobre quién es el vencedor y uno de los pretendientes, Rodolfo Terragno, sostiene que en varios distritos, especialmente en la provincia del Chaco, hubo fraude.
El gobernador de esa provincia, que es el titular de la UCR, Angel Rozas, desafió a Terragno a que acepte que se realicen nuevos comicios en ese y otros distritos impugnados. El otro contrincante, Leopoldo Moreau, que representa a la antigua dirigencia partidaria, ha dicho que los resultados lo dan como vencedor. Pero el escrutinio oficial, si bien otorga a Moreau una pequeña ventaja, todavía no incluye distritos que pueden dar la victoria a Terragno.
Peronistas, radicales y otros en crisis
La crisis atraviesa también por la estrella porteña de la política el partido Autonomía y Liberación que creó el actual diputado Luis Zamora. Hasta que declararon la abstención para las próximas elecciones, las encuestas locales colocaban a Zamora en lugares de privilegio.
Pero ahora se produjo un enfrentamiento entre Zamora y el otro legislador de ese partido influenciado por las concepciones de contrapoder y democracia directa, Angel Roselló, que culmina por ahora en que cada legislador hará rancho aparte en la cámara baja.
El premio mayor de los disensos lo siguen obteniendo los peronistas. Ayer menemistas y duhaldistas se pusieron de acuerdo con que las internas abiertas se realicen el 23 de febrero, pero queda pendiente definir si ese día se harán, como piden los partidarios del Presidente, la elección de las autoridades partidarias.
El titular suplente del Partido Justicialista, Rubén Marín informó que en fijar la fecha participaron todos los sectores partidarios. «Si no fijábamos el día, nos dividíamos», advirtió.
En medio de este debate, el presidente Eduardo Duhalde dijo ayer que preferiría que no hubiera internas, que cada pretendiente peronista fuera por las suyas, palabras que sonaron como pasibles de que la fecha del 23 de febrero no sea finalmente concretada.
Duhalde prefiere, dijo, que se aplique la idea que el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, propuso antes de aceptar unirse como pretendiente a la vicepresidencia en el proyecto de Carlos Menem. En pocas palabras, según esa idea, cada pretendiente peronista está autorizado a llevar los símbolos partidarios y deben comprometerse en el segundo turno a sufragar por el mejor colocado de todos ellos.
La duda que bloquea el intento es que pasa si al balotaje no llega ningún peronista con semejante dispersión, hay cinco pretendientes ahora. O que uno de ellos deba ir con un no peronista al segundo turno.
Es lo que cree Carrió: que ella lidiará finalmente con Menem en un balotaje. *
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