Cómo lograr que su vecino renuncie al arma atómica

Corea del Norte divide a los dos candidatos a la presidencia de Corea del Sur

 

Tanto el representante del poder como el de la oposición quieren convencer a Pyongyang de abandonar sus ambiciones nucleares, pero mientras uno plantea un endurecimiento, el otro es partidario de calmar los ánimos.

El centrista de izquierda Roh Moo-Hyun, de 67 años, candidato del Partido Democrático milenario en el poder, con una ligera ventaja en las encuestas, desea continuar la política de reconciliación del presidente Kim Dae Jung, a pesar de las recientes revelaciones sobre el programa nuclear de Pyongyang.

Su adversario de oposición, el conservador Lee Hoi-Chang, quien podría recuperar terreno gracias a la nueva crisis, es partidario de un endurecimiento, estimando que las concesiones al régimen estalinista norcoreano fracasaron.

Para Roh, que fue militante por los derechos humanos y defensor de sindicalistas bajo la ex dictadura militar surcoreana, Seúl no tiene otra opción que el apaciguamiento.

«Si terminamos los intercambios económicos con el Norte, perderemos nuestro impulso y seremos incapaces de hacer algo en caso de conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte», dijo Roh en un debate por televisión con su adversario.

Roh, favorito de la joven generación, de 56 años, también marca sus distancias del punto de vista del presidente estadounidense George W. Bush, quien no quiere hablar de diálogo ni de ayuda mientras el Norte no haya renunciado al arma nuclear.

En medio de una ola de antiamericanismo en Corea del Sur después de la muerte de dos niñas aplastadas por un blindado estadounidense, Roh declaró «no pensar que la línea dura de Bush permitirá que Corea del Norte abandone su programa nuclear».

Lee, ex juez de la Corte Suprema, es por el contrario partidario de romper con la «sunshine policy» del presidente Kim respecto al Norte y es cercano a las posiciones estadounidenses.

No obstante, sigue siendo partidario de un diálogo directo con Kim Jong-Il, el número uno norcoreano, para desactivar la crisis. Pero cuenta detener toda ayuda financiera mientras el norte no haya comenzado a desmantelar sus instalaciones atómicas.

«Suspenderé la ayuda financiera porque ese dinero puede subvencionar el desarrollo nuclear», explicó.

No obstante, los dos candidatos se encuentran en una misma posición para pedir que se revisen las condiciones en que están acantonados en Corea del Sur 37.000 soldados estadounidenses.

Ambos critican sobre todo el hecho de que los soldados acusados de crímenes o delitos no pueden ser juzgados por tribunales coreanos y están sometidos a la justicia militar estadounidense.

Los responsables de la muerte de las dos colegialas fueron absueltos por una corte marcial estadounidense.

No obstante, ninguno de los dos rivales llega al extremo de exigir la partida del contingente estadounidense que garantiza la seguridad surcorea desde el fin de la Guerra de Corea, en 1953. *

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