Bush decide emplazar un sistema de defensa antimisiles en Alaska
La decisión se produce luego de que Washington denunciara el tratado antibalístico firmado en 1972 con Moscú, que prohibía el despliegue de tal sistema, anunciado después de la cumbre con el presidente ruso Vladimir Putin.
«Estados Unidos tomará todas las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos contra lo que puede ser su mayor riesgo: los males catastróficos que podrían ser provocados por estados hostiles o grupos terroristas dotados de armamentos de destrucción masiva y de los medios para utilizarlos», declaró Bush en un comunicado leído por su portavoz Ari Fleischer.
Más temprano en la jornada, responsables de la administración habían indicado bajo cobertura del anonimato, que diez misiles interceptores serían instalados desde ahora hasta 2004 en una base de Alaska, y otros diez hacia 2005 o 2006. «Aunque modesto, este despliegue reforzará la seguridad de Estados Unidos y servirá de punto de partida para mejorar y expandir la capacidad de defensa luego, cuando se progrese en la investigación y el diseño de tecnologías de defensa antimisiles a la luz de la evolución de la amenaza», agregó el presidente estadounidense.
Bush dio luz verde al programa –criticado por Rusia y China– a pesar del fracaso de una prueba en la que un misil de ensayo no logró hacer blanco en uno de largo alcance, realizada la semana pasada.
«Cuando asumí el cargo, me comprometí a transformar la estrategia de seguridad de Estados Unidos y su capacidad de defensa para enfrentar las amenazas del siglo XXI», afirmó el presidente.
«Hoy me complazco en anunciar que daremos otro importante paso para enfrentar esas amenazas, comenzando a desplegar elementos de defensa antimisiles para proteger a Estados Unidos, así como a nuestros amigos y aliados», agregó.
Desde 1999, cinco ensayos del programa de misiles terrestres de intercepción a mitad del vuelo tuvieron éxito, pero el último fracasó el 11 de diciembre pasado.
Los militares estadounidenses deben tratar de poner a punto un sistema extremadamente ambicioso: misiles terrestres que intercepten a los misiles enemigos luego de su lanzamiento, a medio camino o en fase descendente, pero también sistemas de intercepción de misiles lanzados desde el mar o por láser disparados desde aviones o satélites desde el espacio, todo coordinado por una compleja estructura de radares. *
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