La encrucijada venezolana

 

Venezuela vive una encrucijada: o se mantiene el gobierno constitucional del presidente Hugo Chávez, respaldado por el voto ciudadano en sucesivas elecciones y la Constitución bolivariana, igualmente refrendada en forma abrumadora por referéndum popular, o se abre paso al golpe de Estado –reedición del 11 de abril– propiciado por la oligarquía y los partidos tradicionales desplazados del gobierno, el empresariado que ya tuvo a Pedro Carmona como cabeza de un efímero gobierno de facto y sigue conspirando desde el extranjero, y una cúpula seudosindical corrupta hasta la médula. El gobierno acepta un referéndum en agosto, de acuerdo con la norma constitucional que prevé la revocación a mitad del mandato. En este cuadro, crece la injerencia de EEUU a favor de los golpistas y la ofensiva contra la petrolera estatal Pdvsa.

La mano del imperio

El subsecretario adjunto para el hemisferio occidental del Departamento de Estado, Thomas Shannon, aterrizó el viernes 13 en Caracas precedido por un comunicado de la Casa Blanca que decía: «Estados Unidos está convencido de que el único camino pacífico y políticamente viable para salir de la crisis es a través de la celebración de elecciones anticipadas». Esta declaración fue reiterada por Shannon al cumplirse ocho meses del golpe del 11 de abril, en el cual quedaron marcadas las huellas de la injerencia yanqui (oficiales militares en Fuerte Tiuna, barcos de guerra y aviones en los límites territoriales de Venezuela), como fue documentado por el gobierno. Sin contar con que el golpista Carmona, que durante 48 horas asaltó todos los poderes, se refugió en Miami y sigue maquinando un nuevo golpe en contubernio con políticos devaluados como Carlos Andrés Pérez y otros, todos ellos bajo el ala del imperio.

Analistas citados por CNN opinaron que con esa declaración EEUU se situaba abiertamente del lado del bando opositor al presidente. También se alineaba junto a los militares golpistas que se exhibían en la plaza Altamira, en un barrio rico de Caracas, y que en cualquier otro país hubieran sido destituidos y enjuiciados sin más trámites.

Paralelamente, se acentuó la presión yanqui en torno a la industria petrolera venezolana. La gran empresa estatal Pdvsa exporta 2,3 millones de barriles diarios y es uno de los principales abastecedores de EEUU, con un millón de barriles diarios. Un comentarista uruguayo anota desde Caracas: «Como ocho meses antes, el botín mayor del golpe sigue siendo la privatización de Pdvsa, detrás de la cual siguen estando los amigos petroleros de Bush, la Repsol española y el grupo Cisneros. Los otros premios son la privatización de los fondos de pensiones, y las riquezas auríferas y de otros minerales de la región de Guyana».

Pdvsa en la mira

En la maniobra están metidos C.A. Pérez y el ex presidente de la petrolera Luis Giusti. Este es dueño de algunos buques tanque que están en paro, fondeados en el lago Maracaibo, y a la vez revista como asesor de Bush. Ambos, según el comentarista citado, fueron «sorprendidos girando instrucciones y haciendo recomendaciones a líderes opositores locales».

Cometiendo un acto de piratería marítima, varios capitanes fondearon las naves y le impidieron cumplir su misión, dejando desprovistos de combustibles estados enteros, como Zulia. Estas acciones terroristas en sentido propio fueron ampliamente divulgadas por el monopolio de los medios de difusión, hoy como ayer convertidos en factor activo del golpe. Los reporteros montaron a bordo e hicieron el panegírico de la conducta saboteadora de los capitanes, trasmitida hasta el hartazgo. Algunos barcos han sido reconquistados por las Fuerzas Armadas leales y devueltas a su función original, tal el caso del Pilín León, abordado por un comando de las fuerzas armadas, con el concurso de patrullas de la armada y de la guardia nacional.

En Venezuela como en Afganistán y en Irak, donde hay petróleo irrumpen las corporaciones yanquis y consortes. Es en estos días que desfilaron las manifestaciones por San Francisco, Washington y París bajo el lema: «No a la sangre por petróleo».

La OEA y las mediaciones

Ahora, transcurridas más de dos semanas, el paro se sigue arrastrando, financiado por la dirigencia empresarial, del mismo modo que fue financiada la paralización de los camioneros en el golpe contra Allende. El secretario general de la OEA, César Gaviria, ha emprendido una labor de mediación y el organismo interamericano se aboca a debatir la tensa situación. Según corresponsales desde Washington, «varias de las 34 naciones miembro han manifestado su disposición de ratificar en esta instancia la legitimación del gobierno de Hugo Chávez».

Se recordará que también en abril Gaviria estuvo en Caracas, y en términos generales el régimen constitucional fue objeto de respaldo, aun cuando no se condenó en forma expresa al golpe de Estado a pesar de que le eran perfectamente aplicables las disposiciones de la Carta Democrática aprobada por la OEA. Así lo hizo constar el canciller venezolano en el debate suscitado en Washington en los días inmediatos al desenlace. En el ínterin se registró un intento de gestión mediadora de Carter, que fue desestimada por la oposición en una actitud considerada como un exabrupto. En la resolución del XI Encuentro del Foro de Sao Paulo en Antigua, Guatemala, se destaca el papel de la resistencia popular contra los golpistas y de la solidaridad internacional y se exhorta «a la OEA, al Centro Carter y al PNUD, facilitadores de la mesa de diálogo entre la oposición y el gobierno de Venezuela, a que respeten el Estado de Derecho constitucionalmente establecido».

Los dos campos

Porque en efecto, como afirmó el presidente, «de un lado hay un gobierno legítimo y del otro un grupo golpista que atenta contra el derecho internacional y la vida de los venezolanos, desconociendo la Constitución y la normativa legal». *

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