Golpes y pedradas entre partidarios del gobierno de Chávez y opositores

La batalla sube de temperatura en Caracas

 

Golpes, pedradas y encendidos forcejeos con seguidores del presidente Hugo Chávez, que no arrojaron víctimas, hicieron crecer la tensión cuando la policía de Caracas dispersó bloqueos del llamado «Trancazo de Caracas», organizado para pedir la renuncia del mandatario. Con un librito azul en la mano, la Constitución de Venezuela, un jefe policial indica a la AFP: «Estamos cumpliendo el Artículo 50″ que garantiza el derecho al libre tránsito. El apoyo al sabotaje del tránsito fue limitado y el ánimo comienza a mermar entre algunos opositores que miran hacia las filas militares con ansiedad a la espera de una nueva disidencia.

«El paro y la protesta en la calle no es suficiente para que tumbemos al gobierno. Falta que llegue un militar que tenga las botas bien puestas para decir a Hugo Chávez ya basta», dice con cierto desencanto y con el rostro fatigado Federico Castellanos, al frente de uno de los tapones.

Hasta ahora permanece inalterable y sin consecuencias la desobediencia al presidente Chávez, declarada por casi un centenar de militares de distinto rango, sin mando de tropa, que permanecen en el enclave opositor de la Plaza Altamira. Hace 10 días, cuando un ciudadano portugués disparó contra una multitud, mató a 3 personas e hirió a otras 28, la masacre amenazó con desatar un desenlace sangriento de la huelga que comenzó su tercera semana. *

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