"Los saqueos fueron orquestados"
Con predicamentos y liderazgo en la comuna de La Matanza (40 kilómetros de Buenos Aires), una de las zonas más pobres de Argentina, D’Elía mantuvo el siguiente diálogo con ANSA:
–¿Los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre fueron espontáneos o hubo una maquinación política detrás?
–Creo que los saqueos del 19 de diciembre fueron deliberadamente orquestados por el (entonces) gobernador (de la provincia de Buenos Aires) Carlos Ruckauf (actual canciller) y su gente. Y formó parte de un acuerdo con el entonces senador radical Raúl Alfonsín.
Pero en la noche del 19 de diciembre, cuando se dictó el Estado de Sitio, estalló un episodio genuino y espontáneo, hecho que vamos a reivindicar con actos y movilizaciones el próximo jueves.
Los episodios del 20 de diciembre fueron una acción de confrontación entre sectores políticos. Uno puede encontrar en los listados de las víctimas a muchachos de la izquierda trotskistas y a un militante de la barra brava de Chacarita (club de fútbol que preside el senador peronista Luis Barrionuevo).
–¿Cuáles han sido los cambios políticos y culturales a partir de esos episodios en el país?
–Terminó el proceso militar en el corazón de nuestro pueblo. Ese día comenzó un nuevo proceso de búsqueda que todavía no ha terminado.
Todavía la crisis no ha servido para introducir cambios profundos, continúa la hegemonía de la derecha, pero comenzó un proceso de construcción y de cuestionamiento distinto desde nuestro pueblo.
Se puede vislumbrar un proceso de reconstrucción fuerte del movimiento popular que deberá enfrentar el año que viene la trampa electoral, la crisis de representación y los planes de hambre, de autoritarismo y de represión.
–¿Usted se refiere específicamente a la posibilidad de un futuro gobierno de Carlos Menem al elaborar su diagnóstico?
–El menemismo, que es la expresión de la derecha concentrada en Argentina, está articulando con la administración norteamericana una cabecera de playa contra los movimientos populares en América Latina.
Por eso infiltran organizaciones de compañeros asqueados por la pobreza y el asesinato de los compañeros, a los que empujan a acciones desesperadas para instalar el caos y luego justificar la represión.
Si logran su objetivo, en ese caso correría serio riesgo la democracia argentina, ya que buscan que Menem sea otro (Alberto) Fujimori.
–A un año de distancia parece que la crisis sólo fue responsabilidad de la inoperancia del gobierno de De la Rúa. ¿Comparte esa sensación?
–Hubo y hay muchas operaciones. Los medios de comunicación siguen siendo formadores de opiniones. Y han trabajado mucho para denostar la política y cambiar el eje.
Los medios pudieron esconder bajo siete llaves a los grupos financieros que transfirieron 26 mil millones de dólares al exterior en los últimos meses del año pasado, haciendo un vaciamiento del país. *
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