Hebe de Bonafini: "No necesitamos una mano, sino que nos saquen las manos de encima"
La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, advirtió que Argentina «no necesita que le den una mano» sino que «le saquen las manos de encima», poco antes de culminar la XXII Marcha de la Resistencia bajo el lema «No al pago de la deuda externa».
«En este país tenemos de todo, hay alimentos y riquezas de sobra.
No necesitamos que nos den una mano, ni que nos envíen barcos con alimentos, sino que nos saquen las manos de encima», dijo, sin eufemismos, la titular del más radical de los organismos humanitarios de Argentina.
En el acto de cierre, Bonafini llamó a no pagar la deuda externa y reivindicó la lucha de las organizaciones piqueteras (pobres y desempleados que cortan rutas y calles en reclamo de trabajo y subsidios).
«No hay que pagar la deuda externa, nosotros no debemos nada. Ellos nos deben a nosotros, nos deben vidas y alguna vez las cobraremos», advirtió la líder de Madres.
Tras un acto en la Plaza de Mayo, la jornada de protesta terminó con una marcha hasta la sede del organismo humanitario, frente al Parlamento, a unos 1.500 metros.
Con sus pañuelos blancos en la cabeza, símbolo de su lucha que trascendió fronteras, las Madres iniciaron el miércoles su marcha de la Resistencia, que se prolongó durante 24 horas, sobre el tradicional paseo público frente a la Casa de Gobierno.
«Se trata de no olvidar y pedir justicia a gritos, pero la verdadera justicia, no ésta que hay que es vendida e indigna, que es para los ricos», dijo Bonafini, que se declaró «convencida de que la salida es la revolución socialista».
Insistió en que sigue vigente la histórica consigna «ni olvido ni perdón» para los responsables de las violaciones de los derechos humanos durante la última dictadura (1976-1983), que dejó 30.000 desaparecidos (15.000 registrados oficialmente).
Imponentes en medio de la Plaza, las fotos de miles de desaparecidos, montadas sobre una enorme estructura rodeando la Pirámide de Mayo, un monumento histórico, parecían velar las 24 horas de marcha a su alrededor.
Centenares de militantes de radicalizadas agrupaciones piqueteras y partidos de izquierda acompañaron durante toda la noche a las Madres, instalando sus carpas y prendiendo fogatas en la plaza, enmarcados por un fuerte dispositivo de seguridad con centenares de agentes policiales. La marcha, cuya primera edición fue en 1981 en plena dictadura, culminó con el discurso de Bonafini y palabras de un obrero de una fábrica de cerámicos recuperada por los trabajadores, una integrante del Grupo de Apoyo de Madres con sede en Barcelona, España, y una representante de los piqueteros.
El Movimiento Sin Tierra (MST), de Brasil, fue uno de los grupos que se sumó a la convocatoria de la marcha.
La semana pasada, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y otras organizaciones humanitarias, sindicales y sociales realizaron otra marcha similar, ya que diferencias políticas e ideológicas derivaron este año en el desdoblamiento de la ya tradicional movilización anual. *
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