Ex dictador Massera sigue en grave estado
El ex jefe de la Marina de guerra continuaba ayer, viernes, «con asistencia respiratoria mecánica, bajo efecto de relajación y sedación, con estabilidad hemodinámica y pronóstico reservado», señaló el parte leído por Juan Alberto Freites, jefe de guardia del Hospital Naval de Buenos Aires, donde está internado.
La información recuerda que Massera se encuentra «en su segundo día de internación en terapia intensiva» como consecuencia del derrame cerebral sufrido el jueves, que necesitó un drenaje quirúrgico.
El ex jefe de la Armada integró la primera Junta de Comandantes que dio el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, poniendo en pie la más cruenta dictadura (1976-1983) de la historia argentina, que dejó 30.000 desaparecidos, según cifras de organismos humanitarios, y 15.000 casos registrados oficialmente.
«Sin ninguna duda, Massera pasará a ser en la galería de los argentinos el más grande de los asesinos de toda la vida de la República hasta el presente», escribió el historiador y periodista argentino Osvaldo Bayer en el prólogo del libro «Massera, el genocida», editado en 2000 por la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
En 1985 fue condenado a reclusión perpetua y destituido de su cargo militar en el juicio a las juntas, por su responsabilidad en el terrorismo de Estado, pero fue indultado en 1990 por el entonces presidente Carlos Menem.
No obstante, volvió a ser apresado en 1998, aunque con el beneficio del arresto domiciliario por tener más de 70 años, al ser procesado en otras causas, entre ellas como presunto responsable de un plan sistemático de robo y «apropiación» de menores, hijos de desaparecidos. Como jefe de la Armada hasta setiembre de 1978, fue responsable de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó uno de los mayores campos de concentración de la dictadura, en el residencial barrio de Núñez, en la capital argentina, por cuyas instalaciones pasaron unos 4.000 secuestrados por razones políticas, que luego desaparecieron. En la ESMA funcionó además una maternidad clandestina, donde dieron a luz decenas de mujeres secuestradas, cuyos hijos fueron robados y apropiados (dados en adopción ilegal) a militares, policías o cómplices.
También desde la ESMA, salieron lo que se conoció como «vuelos de la muerte», avionetas con prisioneros que eran narcotizados y arrojados vivos a las aguas del Río de la Plata.
En ese centro clandestino de detención, fueron asesinadas las dos monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, secuestradas en diciembre de 1977 junto a un grupo de Madres de Plaza de Mayo, en el que se había infiltrado el marino Alfredo Astiz, bajo las órdenes de Massera.
También allí fue trasladada la joven ciudadana sueca Dagmar Hagelin, secuestrada y asesinada por Astiz en enero de 1977. *
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