Fracasó el vuelo inaugural del nuevo Ariane y se perdieron dos satélites

El vuelo inaugural del nuevo cohete Ariane 5, la versión más potente del lanzador europeo, fracasó, retrasando sin duda varios meses este programa vital para el futuro de Arianespace.

«Tres minutos aproximadamente después del despegue del vuelo 157, una anomalía apareció, provocando el fin prematuro de la misión», indicó Arianespace en un lacónico comunicado.

Ariane 5 transportaba dos satélites, que se perdieron: Hot Bird Tm7 del del operador europeo Eutelsat, y Stentor, satélite experimental del Centro Nacional francés de Estudios Espaciales (CNES).

El análisis de los datos del vuelo está en curso para conocer las razones de este fracaso, y una conferencia de prensa de Arianespace está prevista en Kurú.

El accidente se produjo en el momento en que el cohete, después de un despegue perfecto a las 22h22 GMT, llegaba a 120 km de altitud, indicó el miércoles por la noche en Kurú el director general de Arianespace, Jean-Yves Le Gall.

«A partir del momento en que el lanzador salió de su trayectoria, está claro que la salvaguarda debió cumplir su función» y que el cohete fue destruido y cayó luego al Atlántico, agregó.

«Nuestro trabajo es difícil, momentos como éste lo recuerdan cruelmente. Pero ya tuvimos antes otros fracasos y sin duda tendremos otros», agregó. No obstante, pese al desaliento, «hay que mirar hacia el futuro», prosiguió Le Gall, indicando que es imposible por ahora dar una cifra del costo de este fracaso.

La ministra delegada francesa de Investigación cientícifia, Claudie Haigneré, envió un mensaje de apoyo al equipo de Arianespace afirmando que comparte «su gran decepción» y expresando su volutand de «dar al Espacio un lugar fuerte en el seno de Europa.

La Europa espacial había puesto grandes esperanzas en esta misión, que situaba a Ariane en buena posición en la ruda competencia que opone a los lanzadores espaciales.

En efecto, los norteamericanos han vuelto al mercado de los lanzadores clásicos, después de un paréntesis durante el cual Estados Unidos dio la prioridad al transbordador espacial.

Además, esos competidores de Ariane tienen una posición favorable en la medida en que el 70 por ciento de sus lanzamientos son encargados por programas gubernamentales, cifra que es sólo del 10 por ciento en el caso de Arianespace.

En la perspectiva de una reactivación del mercado de los satélites de telecomunicaciones en 2005-2006, después del estancamiento que siguió al hundimiento del sector a fines de 2001, el período 2005/06 se caracterizará por una renovación de los satélites y por una competencia sin tregua entre los lanzadores. *

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