Estados Unidos e Irak suben de tono
Mientras los inspectores de la ONU y el Consejo de Seguridad se preparan para iniciar dentro de diez días las discusiones de fondo sobre la declaración que Irak entregó sobre su armamento, la Casa Blanca anunció que el miércoles reiteraría su nueva estrategia, en virtud de la cual se arroga el derecho de replicar a los ataques con armas de destrucción masiva mediante una «fuerza aplastante», que puede suponer el uso de armas nucleares.
La consejera del presidente estadounidense George W. Bush para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, señaló que Estados Unidos acudiría de nuevo al Consejo de Seguridad «para mantener consultas» antes de lanzar un ataque contra Irak, en una entrevista que aparecerá el jueves en el semanario alemán Die Zeit.
Subrayó que Bush «cree en el valor de las alianzas» y prometió un compromiso a largo plazo de los norteamericanos en Irak, tras un eventual ataque militar y el derrocamiento del régimen en Bagdad.
Irak criticó a los países del Golfo Pérsico que permiten a las fuerzas estadounidenses realizar maniobras en sus territorios y el «estilo mafioso» de Estados Unidos, que se apresuró para ser el primero en acceder a la declaración del armamento iraquí.
Bagdad dijo también que había disparado contra aviones británicos y estadounidenses que patrullaban en las zonas de exclusión aérea del norte y el sur del país.
En vísperas de una reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en Viena, Irak instó el miércoles al cártel para que mantenga los topes actuales de su producción, 21,7 millones de barriles diarios, y a frenar así el aumento de la oferta y evitar que «se deterioren» las cotizaciones. Sometido al programa «petróleo por alimentos», Irak vende crudo para comprar productos de primera necesidad.
Los inspectores de la ONU efectuaron una serie de visitas, una de ellas a un laboratorio de Tarmiya, a 25 km de Bagdad, que según los servicios secretos británicos fue equipado de nuevo para producir armas químicas.
Los expertos, que ahora son 70, volvieron a visitar varios lugares ya inspeccionados, entre ellos el inmenso complejo de Tuwaitha, al sur de Bagdad –que albergó el programa nuclear iraquí antes de 1991–, y la fábrica de Al Fatah, en la capital, vinculada a la producción de misiles.
En el Golfo Pérsico, Estados Unidos prosiguió las maniobras iniciadas el lunes que son consideradas como un ensayo general de un posible ataque contra Irak.
El secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, firmó el miércoles por la noche en Qatar un acuerdo que oficializa la presencia militar norteamericana en ese país.
En cuanto a la declaración de Irak sobre su arsenal, a la que sólo tuvieron acceso por ahora los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran Bretaña y China), Siria e Irán reclamaron una copia íntegra. *
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