Los mártires de Altamira
Sí, hoy tenemos que lamentar nuevos mártires del pueblo venezolano: 5 muertos y 28 heridos. Y no importa al grupo que apoyaran, son más venezolanos afectados por la violencia. Lamentablemente, y coincidentemente, fueron ancianos y jóvenes, no hubo una sola bala cuyo destino fuera un oficial disidente, «gracias a Dios». Y este hecho, ocurrido justamente hoy, nos pone a pensar que hay «cerebros» ejerciendo estrategias que pretenden llevar a los venezolanos a un enfrentamiento, cueste lo que cueste. Que corra la sangre. Y nos asombra, como lo ha dicho en cadena el vicepresidente José Vicente Rangel, que los militares y civiles, sobre la sangre fresca de los muertos y heridos, acusaran inmediatamente –sin esperar investigación alguna, ya que existen 8 detenidos– al gobierno nacional, e incitaran a la venganza y a reforzar los actos de protesta solicitando la renuncia del presidente, llamándolo asesino. Ante los hechos, y como es costumbre, el dedo acusador se dirige siempre al mismo punto: el presidente Chávez. Ese, es el objetivo primario de la oposición. El único, diría yo. Como sugería el vicepresidente Rangel en estos momentos la dirigencia tiene que tener imparcialidad, debe cuidar su lenguaje, sobre todo frente a los medios, pues las palabras pueden convertirse en armas.
Hizo Rangel, un llamado a la serenidad «ya que por el atajo de la violencia no habrá salida en Venezuela». Debemos recordar que los militares disidentes que tomaron la Plaza, gritaron hasta el paroxismo que éste era su territorio liberado, y nos llama la atención, que habiendo tantos civiles y militares armados, como se demostró en los videos, no tuvieran su propia seguridad (que de hecho existe). Es más, cuando la toma de la Policía Metropolitana, policía del Alcalde Mayor que en sus acciones provocó 4 muertos y más de 40 heridos (a estos no se les dio la misma publicidad, ya que no pertenecían a sus filas), los militares disidentes protestan, no quieren cerca militares ni guardia nacional. Ahora, protestan porque el Gobierno no veló por su integridad. Pero apenas se acercaba algún miembro de otras policías, era sacado a patadas por la PM. ¿Entonces? Los hechos hablan por sí solos. Y la manipulación de los mismos, para acentuar la crisis del país, también. Los medios de comunicación tienen un alto porcentaje de culpa, el máximo diría yo, en esta crisis. En momentos de la detención del presunto autor de los disparos, éste declaró que lo había hecho en contra de los periodistas de Globovisión, el canal fascista, el «lavacerebros» (sin quitarle este mérito a los demás canales), gritando que lo habían secuestrado, violado, prostituido. No entendimos nada. En la mañana de hoy, sabemos que este hombre, es taxista, de nacionalidad portuguesa, con 27 años en el país. Lo raro, es que a 15 minutos de ocurridos los hechos de violencia, este canal (Globovisión) presentó un video, donde un hombre de las mismas características del detenido (blanco, alto, pelirrojo), se encontraba cerca del alcalde del municipio Libertador (del partido de gobierno), en una concentración chavista del día miércoles. Realmente la pericia de estos medios, supera la de las instituciones de investigación. Este es un golpe bajo que recibe nuevamente el gobierno. Otra carta más bajo la manga. Señor presidente, el esquema del paro, responde a una logística de inteligencia sólo comparable a la de los mejores regímenes fascistas. Los medios, han logrado lavarle el cerebro a muchos venezolanos, arreándolos como ovejas a estos actos de masacre, que estoy segura que son más sentidos por el presidente, que por los dirigentes de la Coordinadora, ya que es increíble cómo son usados por ellos para crear más inestabilidad y violencia, para apoyar su pedido de intervención de instituciones internacionales, y para conseguir la reinstalación de la mesa de Negociación y Acuerdo, para pedir «elecciones ya». Yo estoy segura, presidente, que usted sabe que ellos no se van a parar ante anda y que de no dar esto resultado, su próximo paso puede ser el magnicidio. Los Carlos neofascistas (Ortega, Fernández y Andrés Pérez), junto a otros, tienen previstas estrategias infelices contra todos los venezolanos, montándose sobre la sangre de sus propios hermanos, proveniente de su propia violencia, para sembrar odio. No basta con sus buenas intenciones, presidente. Hoy vemos cómo los medios y la estrategia golpista, las han superado. Tal vez la democracia, mejor dicho, el exceso de democracia, ha permitido que aquí germine la semilla de la ambición, del poder y del odio, en detrimento de una Revolución Bolivariana que aspira a la paz, al trabajo, al progreso de una masa importante de venezolanos jamás tenidos en cuenta por ningún gobierno. No podemos permitir que los hechos desborden la racionalidad para caer en provocaciones. No podemos perder esta última oportunidad de sacar a Venezuela adelante. Más ahora, que ya sabemos quién tiene las manos manchadas de sangre. *
Para el Círculo Bolivariano del Uruguay, Venezuela, 7 de diciembre de 2002
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