Saddam hace concesiones para evitar nueva guerra
El sábado, Saddam Hussein se disculpó por primera vez ante el pueblo kuwaití por haber invadido el país en 1990 y poco antes presentó, en los plazos previstos por la ONU, un inventario sobre los programas militares desarrollados en Irak.
La entrega de este documento en Bagdad fue como un triunfo para los iraquíes, que piensan que con este gesto cortaron un poco las alas de estadounidenses y británicos, quienes no ocultan sus deseos de poner fin como sea al régimen de Hussein.
El jueves, en un discurso a la nación, el dirigente iraquí admitió que el retorno de los inspectores de la ONU al país, cuyos registros se vieron interrumpidos en 1998 cuando se les acusó de espionaje, era una oportunidad para demostrar que el gobierno de Bagdad obra de buena fe cuando afirma que no dispone de armas de destrucción masiva.
En este discurso, el primero del mandatario tras un período de silencio de dos semanas, Hussein se mostró decidido a «hacer todo para evitar las desdichas del pueblo iraquí» e instó a sus ciudadanos a ser «pacientes» frente a la adversidad.
Estos gestos de Saddam se producen en un momento en que aumenta la presión por parte de Londres y Washington, y después de que Estados Unidos desplegara 60.000 hombres en la región del Golfo, entre ellos 12.000 en Kuwait.
Según diplomáticos en Bagdad, los iraquíes no quieren dar motivos para justificar una acción militar. «Quieren ganar tiempo», consideró recientemente uno de ellos.
Sobre las disculpas presentadas al pueblo kuwaití, otro diplomático consideró que «a pesar del tono belicoso y de que esta petición de perdón se hizo con la boca pequeña, el gesto está ahí y ahora va a ser más difícil decir que Irak representa un peligro para sus vecinos», dijo.
Durante la cumbre árabe de Beirut, el pasado marzo, Irak y Kuwait decidieron resolver por medio del diálogo el problema de los kuwaitíes desaparecidos en la guerra del Golfo. Hasta entonces, Bagdad se había negado a reconocer la existencia de detenidos en su territorio.
Además, hace dos meses, Bagdad devolvió los archivos oficiales kuwaitíes de los que se apoderó durante la invasión.
Sin embargo, a pesar de pedir disculpas a su vecino, Saddam Hussein, en el poder en Bagdad desde 1968, amenazó a los dirigentes del emirato y en un acto de orgullo evitó dar la cara a la hora de pronunciar esta petición de perdón, leída en su nombre por el ministro de Información, Mohammad Said al-Sahhaf.
En el discurso, el dirigente invitó al pueblo kuwaití a desafiar la autoridad de sus dirigentes y a unirse a los iraquíes en la «jihad (guerra santa) contra Estados Unidos», al mismo tiempo que elogió los atentados perpetrados contra soldados estadounidenses en Kuwait recientemente.
Hussein también criticó el apoyo ofrecido por los dirigentes kuwaitíes a las tropas estadounidenses desplegadas en la región del Golfo.
Por su parte, el ministro de Información kuwaití Ahmad al-Fahd al-Sabah y la clase política local acusaron a Saddam Hussein de querer dividirlos y de «alentar el terrorismo». *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad