Los peores incendios de los últimos 30 años

Emergencia en Sydney

 

El fuerte viento, frío y de direcciones variables, provocó nuevos incendios y reavivó las llamas que en tres días rodearon por completo a Sydney, donde sólo los barrios del este, a lo largo de la costa marítima, están seguros.

Hasta ayer aproximadamente ochenta incendios afectaban a la región de Nuevo Gales del Sur, en la periferia de la ciudad.

Los esfuerzos de los bomberos, voluntarios y residentes provistos con baldes y mangueras lograron salvar centenares de casas, pero al menos veinte resultaron destruidas en tres días de crisis.

Casi cinco mil personas, en su mayoría voluntarios, luchan contra las llamas a las que nada parece detener, con el apoyo de unos 80 aviones y helicópteros cisterna que lanzan toneladas de agua. Los tramos de vías férreas que van hacia el norte y diversas rutas están interrumpidas y unas veinte escuelas están cerradas, especialmente en los barrios del norte, donde los habitantes se quedaron en sus casas para estar alertas ante cualquier situación de peligro y dispuestos a colaborar con los bomberos si las llamas se acercan.

El comisario de bomberos, Phil Koperberg, dijo ayer que por suerte las temperaturas agradables continuarán el fin de semana, pero se prevé que las condiciones empeorarán netamente desde el lunes, con temperaturas altas y vientos secos del interior. «Tenemos sólo dos días para tratar de intervenir en los alrededores a unos centenares de kilómetros. No lo podemos hacer, es físicamente imposible», agregó. Ayer la Policía encontró el cuerpo de un hombre de 82 años carbonizado en su silla de ruedas, en una casa del norte de Sydney. *

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