Gobernar es desgastarse

 

Las lunas de miel no son eternas y cuanto más brillante y diáfano esté el cielo, más se notan las primeras nubes. Esto le está comenzando a suceder a Lula, aunque no es que haya concluido para nada el estado de gracia que tiene con los ciudadanos del Brasil. Pero aparecen las primeras fallas.

El presidente electo ha demorado más de lo previsto en anunciar algunos nombres clave de su próximo gabinete ministerial y esto empieza a crear inquietud. En filas de sus aliados en el Gobierno y dentro del propio PT, pero ello es normal y propio de la política, y también en los mercados. Y esto es más preocupante. El martes, miércoles y jueves, el dólar subió su cotización y el índice de la Bolsa de San Pablo descendió, es algo que no pasaba desde las elecciones del 27 de octubre. Hay que tenerlo en cuenta.

Ha pasado más de un mes desde que fuera electo Lula da Silva. Todavía faltan más de veinte días para su toma de mando presidencial, el primer día del próximo año. Pero ya vienen las Fiestas y los brasileños gustan de Natal y Reveillon y los viven con intensidad. Además, en lo que respecta a un cargo, existe particular premura si se quiere que asuma el 1º de enero.

No se trata de un Ministerio, pero es más importante que muchas de esas carteras. Sin duda alguna. Es la presidencia del Banco Central (BC), un cargo clave en la determinación de las variables macroeconómicas y que mucho interesa a los inversores en los mercados internacionales. En este punto existe una cierta inquietud.

Todos sabemos que Antonio Palocci será el futuro Ministro de Fazenda (Economía) y ya casi está ejerciendo esta función al ser el coordinador del equipo de transición. Pero acerca del próximo presidente del BC, todo han sido rumores, nombres que son especulaciones. El último fue el de Pedro Bodin, quien fuera Director de Política Monetaria en el Banco Central en la presidencia de Fernando Color de Mello, pero era un personaje tan discreto (esta virtud era la que se aducía entusiasma a Palocci) que ningún diario de Brasil tenía una foto de él para publicar.

Tantos nombres para el cargo pero ninguno aparece firme. Lula no va a poder demorar más en esta elección porque las autoridades del BC necesitan de venia legislativa y ésta demanda algunos días. No hay que olvidar que el día 15 de este mes comienza el receso parlamentario y entonces el tiempo no sobra, más bien falta.

Lula había adelantado que a su regreso de Chile iba a anunciar algunos nombres de sus ministros y se esperaba que los miembros del Banco Central estuvieran incluidos. Pero ahora se especula que recién el fin de semana se harán públicas estas designaciones. A último momento, si tenemos en cuenta que el lunes el presidente electo viaja a los Estados Unidos a entrevistarse con su colega George W. Bush y luego a México, quien estará al frente del BC es una incógnita que no debería mantenerse hasta su regreso y más cuando el propio Lula ha manifestado que no mantendrá a Arminio Fraga en el puesto transitoriamente.

Justamente los rumores de que Fraga iba a quedarse un tiempo en el cargo se debieron a la demora en definir quién será su sucesor. Es un hombre muy respetado en Brasil, casi todo el mundo reconoce su buena gestión al frente del Banco y sin duda ha prestigiado a su cargo. En muchos aspectos macroeconómicos, el hasta ahora presidente del Banco Central ha hecho predominar su incidencia incluso sobre el ministro de Fazenda Pedro Malán.

Y no se trata de un duelo. En la actual estructura predominante en los países más avanzados de Europa y Norteamérica, el BC debe gozar de una total autonomía en la determinación de varias cuestiones macroeconómicas de la mayor importancia, incluyendo la emisión de moneda. Y se recomienda que estas decisiones estén alejadas de la política e impermeables a los arbitrios de los gobiernos. Esta independencia bancocentralista da confianza a los mercados y agrada en el buen sentido a los directores de los organismos internacionales.

Por eso es tan importante quién presidirá a esta institución y que no sea un bien mandado del ministro de Economía. Tiene que ser una figura que haga pesar su autoridad y sus conocimientos. No hay que olvidar que Palocci tiene una formidable experiencia como Prefecto de una importante ciudad del estado de San Pablo, pero es de profesión médico. Esto no lo desmerece en nada para el cargo, pero indudablemente necesita de un preparado compañero en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y otros organismos. Escenario que es fundamental para un país tan endeudado como Brasil.

Los restantes ministerios interesan mucho internamente, pero no tanto a los inquietos mercados. Ellos concentran su mirada atenta en el equipo económico. Entonces, parecería que este fin de semana se develarán las incógnitas, vendrán los anuncios oficiales. Así que el próximo artículo ya versará sobre personas y no acerca de rumores.

Lula tendrá que enfrentar la primera prueba de fuego: elegir a sus ministros. Y como siempre, algunos quedarán contentos y otros no. La luna de miel comienza a perder el clima Paz y Amor. El estado de gracia se desgasta con los actos de gobierno. El cielo sigue celeste, pero aparecen las primeras nubes. Lula empieza a gobernar. *

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