Advertencia en Argentina: si hay saqueos, serán reprimidos
Epicentro de los rumores es el Gran Buenos Aires donde se ha señalado al menemismo como incitando a los saqueos, un método que un año atrás se añadió a la repulsa popular por el estado de sitio, el corralito y el hartazgo, para que se decretara el fin del gobierno de la Alianza.
Mientras Eduardo Duhalde proclama que «no pasará nada», o que «tendremos Navidades tranquilas», el gobernador bonaerense, Felipe Solá advirtió que «el que crea que va a poder saquear en nombre del hambre que se prepare porque lo estamos esperando». Más aún: reconoció que se siguen recibiendo informes sobre «algunas maniobras de punteros» –aunque no arriesgó a identificarlos– y que «existe cierta organización en algunos casos aislados de saqueos recientes que estamos estudiando».
Además Solá se reunió con el procurador general de la Corte Suprema de Justicia provincial, con fiscales generales de casi todos los distritos y con varios intendentes del conurbano. Entre otras cosas, «se habló de cómo se actuará en caso de que se produzca algún desborde», confió el gobernador. Habrá «brigadas especiales», gendarmes y policías por esos días.
Las organizaciones de los piqueteros no sólo no alientan saqueos sino que algunas de ellas han denunciado nombre de promotores de desmanes ante la justicia. Se supone que los que piensan en alentar disturbios se recuestan en una delincuencia marginal que está para cualquier cosa y está organizada y con infraestructura para moverse, ha dicho Solá.
Las organizaciones piqueteras, las asambleas barriales y los partidos de izquierda que saldrán a la calle sostienen que «los rumores son parte de la interna del Partido Justicialista y están destinados a sembrar miedo». De todos modos, en estos días están dedicados a profundizar sus medidas de seguridad y a poner énfasis en la necesidad de «tener cuidado con las provocaciones».
«El gobierno dijo que quiere algo pacífico. Esperamos que no la compliquen con operativos militares o cacheos absurdos», dijo Néstor Pitrola, del Polo Obrero. De este sector de tendencia trosquista fue secuestrado por más de dos días, apareció ayer, el militante Daniel Gauna, en el partido bonaerense de Merlo, territorio de un caudillo de la derecha peronista, Raúl Otacehé.
Como hay divisiones entre las organizaciones de desocupados, pero también las sociales y ni que hablar de las políticas para «exigir justicia» y para insistir con el reclamo de «que se vayan todos», cada sector hará su propia protesta.
La CTA (Central de Trabajadores Argentinos) resolvió «promover acciones pacíficas y masivas» como cacerolazos para el 19 a la noche. Para el 20, convocó a un paro nacional con movilizaciones y cortes de ruta en todo el país. En este espacio, aunque con diferenciaciones, se mueven la Federación de Tierra y Vivienda y la Corriente Clasista y Combativa, que son las que más desocupados reúnen.
El Bloque Piquetero, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados de Raúl Castells, la Corriente de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón y Barrios de Pie participarán de la Marcha Federal que partirá el lunes 16 desde distintos puntos del país. El 19 harán actos en el conurbano y el 20 se concentrarán frente al Parlamento y desde allí, marcharán a la tarde hacia la Plaza de Mayo.
Las asambleas populares que surgieron esos días aunque hoy están más apagadas participan de la organización de la Marcha, pero el 19 harán «piquetes urbanos» en el microcentro. Por la noche, planean acampar en Plaza de Mayo para hacer un cacerolazo.
Los partidos de izquierda piensan marchar también desde el Parlamento a la Plaza de Mayo
´¿Qué pasará con las pretensiones del precandidato peronista, Adolfo Rodríguez Saá, que tiene el respaldo de no pocos sindicatos, de ir también al histórico paseo?
El puntano insiste en que irá a protestar, pero se negocia que lo haga en otra parte. *
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