El gobierno del presidente Duhalde, beneficiado

Otro escándalo envuelve a la Corte Suprema

Hay una historia previa. Los supremos tienen que resolver un caso de un ahorrista que pide que le devuelvan sus trece mil dólares que están amarrados en el llamado «corralón», la gayola de los plazos fijos que suman unos dieciséis mil millones de moneda verde.

Todo indicaba hasta hace pocos días que se iba a un pronunciamiento de los supremos aceptando ese reclamo que sentaría jurisprudencia para dolarizar los depósitos, que abriría una verdadera caja de Pandora para el plan financiero y económico actual, basado en la pesificación asimétrica.

Para el gobierno de Eduardo Duhalde esa perspectiva se presentaba como ominosa. Tampoco los banqueros la desean por que no quieren hacerse cargo de esos compromisos, salvo, y se vería, que se dolaricen los créditos, una cadena que se extendería a los contratos de todo tipo; una debacle, dicen unos y otros.

Todo se enredó cuando trascendió que uno de los supremos, Carlos Fayt, de 85 años, redactó un dictamen por el cual se impugna la pesificación y ordenaba devolver el dinero de inmediato.

Fayt armó un escándalo y ayer la emprendió contra el ministro de Economía, a quien responsabilizó de esa filtración al diario Ámbito Financiero.

Un dato clave ocultado

Aunque de entrada esa filtración causó pánico, ahora se ve que puede paralizar el proceso de dolarización. Es que Fayt debió excusarse de seguir participando en este caso, porque reconoció que tenía un plazo fijo en el Banco Nación por más de 200 mil dólares.

Dicho de otro modo, no puede ser juez y parte. Pero Fayt guardó celosamente esa información cuando intervino para declarar inconstitucional el «corralito», lo que le trajo serios problemas al gobierno. Por eso el abogado Ricardo Monner Sans pidió el juicio político para el magistrado.

Ahora la posición dolarizadora no consigue reunir los cinco votos necesarios para fallar. Cuatro jueces se proponen rechazar la excusación, pero Fayt dijo que la mantendrá.

Para cualquier acuerdo se necesita mayoría de votos, es decir cinco, porque nueve son los jueces. Uno dimitió y ahora son dos los supremos que se excusan de intervenir en el tema de la dolarización. La salida es designar conjueces, pero es un trámite un poco engorroso: de hecho, el caso va camino a tratarse en febrero.

Mes clave

En el duhaldismo están seguros que detrás de varios supremos está la mano de Carlos Menem. Por ello, en el entorno presidencial prefieren acordar con el riojano que no le harán trampas para que intente llegar al gobierno por elecciones a cambio de dejar caer los reclamos judiciales de dolarización.

¿Independencia de poderes?: qué va. Días atrás Duhalde habló en Olivos con un supremo de tela menemista para ver cómo ellos y él zafaban del lío en que los había metido Fayt.

Así las cosas, Lavagna pudo decirles –casi con parsimonia– a los banqueros extranjeros que lo convocaron para presionarlo para que contara qué proyecta hacer el gobierno ante el fallo, que hasta que no se conozcan sus alcances, no dirá ni «mu».

Los banqueros no quieren ningún costo: que de ello se haga cargo el Estado, lo que representa la friolera de diez mil millones de verdes de pura cepa.

Los ahorristas están que trinan y amenazan salir a la calle como hace un año, cuando Domingo Cavallo puso en práctica el corralito que le costó la cabeza a él y al entonces presidente Fernando de la Rúa.

Si lo hacen masivamente, se juntarán otra vez con los piqueteros y otros que el 19 y 20 próximos quieren salir a recordar a los treinta ciudadanos asesinados en esas jornadas, para muchos históricas, amén de trágicas.

La Central de Trabajadores Argentinos llamó para el 20 a un paro general con manifestaciones para condenar la represión y exigir que se renueven todos los cargos, no sólo el presidencial, a tono con el reclamo de un año atrás: que se vayan todos. *

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