Los diez compromisos del MSP

El rumbo que tomará el nuevo gobierno en materia de salud de las mujeres y particularmente respecto de sus derechos sexuales y reproductivos, era una de las grandes expectativas del pasado 8 de marzo, cuando el gabinete ministerial rindió cuentas y presentó compromisos de futuro.

La intervención del ministro de Salud Pública, Daniel Olesker, no sólo aplacó el hasta entonces murmullo zumbón de quienes se amontonaban en las desbordadas instalaciones de la Torre Ejecutiva, sino que cosechó una verdadera ovación, la única de la jornada sin perjuicio de aplausos puntuales diversamente entusiastas. Una evidencia de que el compromiso institucional y personal del jerarca de priorizar la salud de las mujeres, desde una perspectiva integral de sus derechos económicos, políticos y sociales, dio en el blanco de preocupaciones de las uruguayas que implican viejas deudas del Estado.

?El gobierno nacional que integramos tiene un objetivo central, que es avanzar en la igualdad y en la redistribución de la riqueza en un marco de consolidación de derechos ciudadanos y activa participación social. Si este es el objetivo central del gobierno, un programa integral y de salud en particular, con eje en la mujer es una prioridad indudable en nuestro Ministerio por muchas razones?.

Situada así la cuestión, el ministro Daniel Olesker explicitó cuatro de esas razones.

La primera: ?Estamos convencidos que la posibilidad de ejercer los derechos ciudadanos y específicamente el derecho a la salud y a la atención de la salud, se encuentran fuertemente determinados por la desigual distribución de los recursos económicos y el poder en la sociedad en general y entre varones y mujeres en particular?.

La segunda: ?Hemos ido construyendo un amplio consenso social liderado históricamente por el movimiento de mujeres a quien se han plegado sectores sociales, profesionales de la salud, académicos y políticos y dentro de estos últimos en especial las redes de mujeres políticas. Todos ellos promueven la salud de la mujer como prioritaria, no solo por la mujer en si sino por la mujer como base y sustento del tejido social de toda la comunidad y especialmente de sectores claves como la infancia, la adolescencia y los adultos mayores?.

La tercera: ?Existen marcos normativos que han avanzado en estos temas y que es nuestro deber como gobernantes potenciar al máximo en su implementación. Empezando por la propia existencia de un sistema de acceso cuyos ejes son la universalidad y la igualdad?.

Particularmente, Olesker destacó la Ley 18.104 de marzo de 2007, sustento del primer Plan Nacional de Igualdad de Derechos y Oportunidades, y otra particularmente sensible: la 18.426 de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva, en vigencia desde diciembre de 2008, luego que el ex presidente Tabaré Vázquez le vetara la despenalización del aborto en las primeras doce semanas de la gestación. ?Somos conscientes que esta última no da una respuesta integral, completa a algunas problemáticas como el aborto clandestino, pero somos al mismo tiempo conscientes que contiene muchas normas que es nuestra obligación trabajarlas como parte de un proceso que esperemos se complete en este período de gobierno?, afirmó Olesker recogiendo la aprobación de las organizaciones de mujeres y sociales representadas en sala.

La cuarta y última razón justamente hizo referencia a ellas: ?Conocemos y valoramos a las organizaciones de mujeres que han demostrado, contra viento y marea, que se puede desarrollar la participación popular, desde una base claramente territorial, preocupándose activamente por la gestión de la salud, y ello contribuirá a la organización social y a la activa participación de la sociedad en la gestión de gobierno. Y sin duda en este tema estamos ante organizaciones con gran llegada local, en especial en los sectores más vulnerables?.

El nuevo ministro de Salud Pública prefirió detenerse más en los compromisos a futuro, que en lo realizado durante el último quinquenio, ya que de esa rendición de cuentas se ocuparía más tarde el Programa Nacional de Salud y Género de la cartera.

No obstante, destacó la inclusión en el Seguro Nacional de Salud de una meta asistencial sobre salud de las mujeres durante el embarazo, a través de la cual se promueven los controles prenatales, de VIH Y VDRL, la captación en el primer trimestre de la gestación y la atención odontológica.

Otra meta contempla la capacitación del personal de la salud en materia de violencia doméstica, lo que facilitará la indagación de su presencia en el primer nivel de atención tanto público como privado, así como la atención o derivación que corresponda.

El ministro recordó que el enfoque de género también estuvo presente en la construcción del Sistema Nacional Integrado de Salud, al establecerse que las cuotas salud que paga el Seguro Nacional de Salud a los prestadores públicos y privados que lo integran, se diferenciaran por sexo y edad. Una forma de evitar la discriminación de las mujeres, particularmente durante el período reproductivo. (En Estados Unidos, la mayoría de los seguros de salud manejan un ?índice de género?: las mujeres pagan un 40% más que los hombres por su cobertura, porque tienen o se supone que van a tener hijos).

Desde la División de Economía de la Salud del MSP, se realizan estudios que tienen la equidad de género en la mira, entre los que Olesker destacó el monitoreo de desigualdades evitables entre hombres y mujeres y su interacción con otras variables como edad, nivel socioeconómico, etnia-raza, geográficos, etc.

La perspectiva de género alcanzará este año al presupuesto, informó el jerarca, ya que el MSP ha formado funcionarios para que tengan en cuenta esa ?dimensión oculta hasta 2005? al formular las propuestas para 2011-2015.

Los logros en materia epidemiológica no estuvieron ausentes del balance: reducción de la incidencia de embarazos no planificados, de la epidemia de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ITS) y de la morbi-mortalidad por cáncer génito-mamario; gratuidad de exámenes de control de embarazo, mamografía y Papanicolaou según protocolos. Pero lo más relevante en el quinquenio 2005 – 2009 fue la reducción de la mortalidad materna – que ubicó a Uruguay en lugar de liderazgo en América Latina- y dentro de ella la derivada de su causa más importante: el aborto inseguro. Ni en 2008 ni en 2009 se registraron muertes por esa razón, lo que se atribuye a la aplicación de la estrategia de reducción de riesgos y daños que ya ha sido materia de exportación a otros países de la región.

Conciente de que la mortalidad materna es un indicador importante de la salud de la población, el ministro es optimista en cuanto al cumplimiento de la meta del milenio fijada por la Organización Mundial de la Salud (OMS): reducir en tres cuartas partes la muerte materna de la última década para 2015.

Los compromisos que Olesker asumió en nombre de la cartera a su cargo son diez, comenzando por la implementación en todo el territorio nacional de la Ley 18.426 de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva, en el marco del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos.

Luego anunció que citará a la Comisión asesora de salud sexual y reproductiva creada en el período anterior, asegurando no solo la continuidad de su funcionamiento sino potenciándola con la incorporación de otros actores como representantes de las usuarias y del PIT-CNT, y con su encuadre en una futura área ministerial de Salud y derechos sexuales y reproductivos en el contexto de la planificación estratégica en salud.

Olesker entiende que siendo la salud de las mujeres una prioridad, no se agota en un área específica sino que debe estar presente en programas globales y transversales. ?Es necesario cambiar la visión de programas de salud incluidos en un área normativa como si lo único que debieran hacer es fijar normas, cuando lo esencial de los programas es desarr
ollar políticas públicas de base integrada, con una visión de conjunto tanto de los ciclos de vida como la promoción y prevención en salud? dijo, definiendo como tercer compromiso trabajar en programas integrados de base territorial, con una conducción estratégica articulada con la gestión ministerial. ?En ese sentido pondremos especial énfasis en ampliar y potenciar la visión de género en todos los programas y al mismo tiempo tendremos especial preocupación por las inequidades que también existen entre las propias mujeres, sea por razones demo-epidemiológicas, por acceso a la salud sexual y reproductiva (anticoncepción, riesgos sanitarios, violencia, etc), por su lugar en la sociedad, por el lugar geográfico en el que viven o por etnia?, agregó.

Ejemplificando, el ministro refirió a la implementación de un nuevo programa de acceso a la salud en el medio rural, con énfasis en las mujeres rurales; a la promoción, junto con el resto del gabinete social, de espacios de realización para adolescentes, de modo de ofrecerles otra perspectiva para quedarse en el país, y a la transversalización del enfoque de género en el programa de salud mental, que reconoció como una deuda del país.

En cuarto lugar anunció que se estudiaran y propondrán soluciones para mujeres que viven con VIH/sida y para las privadas de libertad, asumiendo que la cárcel que padecen estas últimas muchas veces ?era la única alternativa frente a la inminencia de su muerte por maltrato y violencia?, en clara referencia a las víctimas de violencia doméstica que como extrema defensa matan a su agresor.

Otro compromiso es la reducción de la trasmisión madre a hijo de la sífilis, ?infección de transmisión sexual que constituye hoy una injusticia social y refleja la inequidad de género de manera dramática. Esta situación intolerable, que compromete la vida y la salud de las futuras uruguayitas y uruguayitos, tiene una causa central en el Uruguay, que es la falta de control y sobre todo de tratamiento del varón, que infectado retransmite la enfermedad a la mujer una y otra vez a pesar de que ella se trate adecuadamente?. En este sentido, la propuesta es estudiar posibilidades de desarrollar un tratamiento para ellos, en base a convencimiento u otras alternativas legales.

?Seguiremos potenciando la implementación de los servicios integrales de salud sexual y reproductiva en todos los centros asistenciales, que incluyan información sobre anticoncepción, acceso a métodos anticonceptivos, brindar herramientas para el goce de una sexualidad plena, prevención de violencia e información sobre cómo actuar ante la misma, asesoramiento en embarazos no deseados, entre otros?, observando confidencialidad y calidad adecuada en los servicios y promoviendo la cercanía con la población usuaria de los mismos, fue el sexto compromiso.

El séptimo refiere a la lucha contra la violencia de género, materia en la cual las propuestas ministeriales son: capacitación y formación de equipos referentes, campañas de difusión masiva y de cercanía y apertura de consultas asistenciales privadas, así como crear servicios de atención a situaciones de violencia doméstica de forma que se facilite y garantice el acceso de las mujeres en todo el territorio nacional, incluyendo la atención a hombres agresores.

?Seguiremos trabajando con la Junta Nacional de Salud (organismo que administra el Seguro Nacional de Salud) en la universalización del acceso a los temas de anticoncepción, tales como la colocación del DIU?, enunció Olesker como octavo compromiso.

El noveno lugar lo ocupó la promoción de la participación popular de todos los sectores sociales, ?y en ello jugará un rol importante el desarrollo de los movimientos de usuarios del Sistema de Salud y dentro de ellos las usuarias?, tanto para la gestión de aspectos de atención médica como para la acción comunitaria.

En décimo lugar Olesker comprometió el trabajo, junto al Ministerio de Desarrollo Social y al Gabinete Social en la concreción de un Sistema de Cuidados, ?que está incluido en el programa de gobierno que presentamos a la ciudadanía y nos pondremos desde ya a trabajar en su diseño?, en el marco de una distribución equitativa de responsabilidades entre el Estado, la sociedad, la comunidad, la familia y entre varones y mujeres. El ministro asumió que paralelamente es necesario aumentar y mejorar los servicios estatales de cuidados para la infancia, personas enfermas, discapacitadas y ancianas.

?El objetivo de nuestras acciones está basado en la filosofía del `buen vivir`, promoviendo la vida digna y no `apagando incendios`. Por ello este no es un tema sólo de salud sino del gobierno todo, que requiere sobre todo un gran componente educativo y cultural y cada vez que avanzamos en ello, retrocedemos en los riesgos sanitarios y en la inequidad en salud. Porque el buen vivir es el equilibrio entre el cuidado, la autoestima, las sabias decisiones para que prodiguen los sueños. Ese es nuestro compromiso?, concluyó Daniel Olesker.

Ley————-Consciente de que la discriminación de las mujeres condiciona el ejercicio de sus derechos en materia de salud, el economista Daniel Olesker, nuevo ministro de Salud Pública, se propone incorporar la visión de género en todos los programas de la cartera a su cargo.

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