EL CUPLE

La vida tiene cosas increíbles. Ella se separó hace tres años. Cuando el marido se fue, prácticamente no quiso llevarse nada porque se fue a vivir a Barcelona ilegalmente y como quien dice se fue con lo puesto. Así que ella vendió toda la ropa de él en una feria americana, por un lado para no tener nada que se lo recordara y por otro lado para pagar las cuotas de la valija que le regaló porque le pareció que se lo merecía. Lo increíble fue que una noche de lluvia tuvo que tomar un taxi y el taxista tenía puesta la campera de pana marrón que ella había vendido en esa feria. La reconoció de inmediato por las reformas que le había hecho. Como al ex marido le quedaba corta de manga, le había tejido los puños con lana de un marrón más oscuro y para que nadie pensara que era porque las mangas le quedaban cortas también le tejió un cuello haciendo juego. Cuando vio al taxista con esa campera no lo podía creer y comenzó a sentir por ese hombre un sentimiento especial, mezcla de nostalgia y al mismo tiempo un deseo imperioso de estar en sus brazos. El taxista no se dio cuenta de nada. Inclusive se cobró por sí mismo la propina (eran 73 pesos, ella le dio 80 y él le dijo ?muchas gracias?). Ella pasó por alto ese hecho y ahora sólo quisiera saber cómo hacer para volver a verlo. Sin duda que la vida tiene cosas increíbles pero siempre hay alguien que cree lo increíble.¿No es increíble que esa campera haya vuelto a ella? A veces piensa que no olvidó al ex marido, aunque en primera instancia podría ser que el hecho de que le regalara la valija cuando se fue expresara sus deseos de que se fuera. También podría pensarse que simplemente fue una muestra de generosidad póstuma. Más allá de lo que le pasó o lo que le pasa con su ex, es muy conmovedora la historia de esa campera; es casi tan o más conmovedora que su propia historia. ¿Realmente quiere abrazar a ese hombre o quiere en realidad abrazarse a una campera en la que seguro en su momento puso mucho amor? Los objetos tienen una especie de vida propia. La vida de esa campera parece mucho más interesante que la de miles de camperas que se deshilachan o terminan descosidas o remendadas sin pena ni gloria. Si hay algo para rescatar de ese encuentro con el taxista, ese encuentro tarifado y con propina incluida, la campera va a tener una importancia decisiva. Si ella (la campera), también se dio cuenta de que la mujer del otro lado de la mampara era ella, es probable que encuentre la manera de volver a su casa por intermedio del taxista. Lo que pase en ese posible encuentro puede ser maravilloso. Sería realmente impresionante que ella (la campera), quiera volver a estar colgada en algún lugar de su dormitorio. Si eso llega a suceder, constituiría una prueba más de esa posibilidad siempre subyugante de que las cosas tienen vida propia.

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