Carnaval con género explícito
Gustavo Cabrera, director responsable de A Contramano y libretista junto a Pablo ?Pinocho? Routin del conjunto, se hizo un ratito en la semana, en medio de llamadas y festejos por el Primer Premio por segundo año consecutivo en la categoría murga, para atender a La República de las Mujeres y contar cómo fue que se les ocurrió ?meter? el género en el carnaval.
Según Cabrera, fue ?Pinocho? quien ?tiró la idea?, en uno de los tantos encuentros con el fin de ir dando forma al espectáculo. Estaban buscando, en línea con el hilo conductor de la propuesta, ?problemas reales de la sociedad, que están más cerca de lo que pensamos?, más allá de alguno más cotidiano hiperbolizado que pudiera dar el tono humorístico a la propuesta.
Eligieron entonces hablar de ?los problemas de género?, primero con tono jocoso, haciendo alusión a las dificultades de integrar al lenguaje las modificaciones que permitan visualizar también a las mujeres, luego en tono serio y comprometido, aunque en pocas palabras, sin hacer alharaca, condenando la violencia doméstica y la hipocresía del silencio con la que como sociedad respondemos.
LENGUAJE INCLUSIVO
Cuenta Cabrera que fue difícil tomar la decisión de ponerlo en el espectáculo, porque el cierre del couplé es ?muy pesado? y no sabían si después podrían ?levantarlo?. A la vez, fueron siempre conscientes de la incomodidad que generaba en el público ese pasaje de lo humorístico a la seriedad del mensaje que querían dejar respecto de la violencia.
El monólogo que realiza el propio Routin, personificando a ?Fagundes?, un policía encargado de la vigilancia de la chacra presidencial, ironiza con la necesidad de integrar la mirada de género al lenguaje y así hace un discurso en el que le habla a ?Compañeros y compañeras, niñas y niños, bajo esta luna y este luno.?.
El personaje continúa con el juego ?Estamos hoy reunidos y reunidas, contentos y contentas, por el triunfo, la triunfa, pero sepan que lo hemos construido, construida, con el esfuerzo, la esfuerza de muchos años y añas?, generando la risa cómplice en la gente, que más de una vez ha pensado en que se vuelve un poco enmarañado esto de ir pensando lo que decimos integrando la perspectiva de género.
?NADIE ESCUCHO Y AL FINAL LA MATO?
Sin embargo, A Contramano no se queda ahí y más allá de la risa apunta a la reflexión colectiva, cerrando su intervención sobre el tema con una alusión al problema de la violencia doméstica:
?Los discursos, los recursos, tienden a integrar.
La violencia, la apariencia, la sociedad.
Cocinando y esperando… que tal.
Todo el querer y el placer está a punto de arder, si el tipo quiere.
Ojos negros del infierno, miedo de mirar.
Somos machos, falta el gacho, nada más.
Y todo sin querer, todo sin querer, todo sin querer, todo sin querer pegarle.
Nadie escuchó y al final la mató.
¿Que pasó? Nadie sabe??
Cabrera confiesa que nunca imaginaron que su última actuación en el Teatro de Verano sería justo en el Día Internacional de la Mujer, y que los ?llenó de satisfacción? encontrarse con que el colectivo Mujeres de Negro, que convoca todos los primeros jueves del mes a una concentración en la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo por las mujeres muertas por violencia doméstica, fuera a acompañarlos de manera espontánea en su presentación.
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