EN ITALIANO
¿Y en Italia, mientras?
En realidad, aún se discute si el género de los títulos de los cargos es estrictamente un problema gramatical. Pero algunos ya lo niegan.
«El idioma nunca es neutral. Una lengua representa a la sociedad que la utiliza. Eso significa que una sociedad que representa a las mujeres de manera discriminatoria es una sociedad que justifica y comparte esa discriminación», dice Irene Giacobbe.
Como la profesora Angelica Mucchi-Faina, Giacobbe cree que el problema de cómo referirse a las mujeres en cargos de responsabilidad ya se ha saldado en Italia, aunque sólo en la teoría.
No obstante, «muchas mujeres dicen que sus títulos suenan mal en femenino, no quieren ser una ?avvocata? (abogada), aunque es la forma correcta», dice. «Lo que ocurre es que hasta los medios más serios cometen errores al llamarlas ?avvocato? o utilizan adrede el peyorativo ?avvocatessa? y ?presidentessa?, porque no pueden ser tan ignorantes de utilizar una terminación peyorativa sin percatarse de eso. Y se acaba en situaciones cómicas donde se lee ?il ministro indossava una gonna vaporosa? (el ministro llevaba puesta una falda etérea)».
Como sucede en español con la terminación ?esa?, la terminación femenina ?essa? tiene connotaciones peyorativas que indican una posición de categoría inferior, o la esposa de la persona real en el poder.
?En la Suiza italiana», cuenta Giacobbe, «existe una diferencia tragicómica en el uso de las agencias de noticias. Aunque (la agencia oficial italiana) ANSA tiene pautas para evitar el sexismo, la mayoría de sus artículos desde Italia emplean la forma masculina para los títulos de mujeres, pero cuando informa desde Suiza y Alemania, utiliza correctamente ?cancelliera? (canciller), ?ministra? y ?avvocata?».
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