EN ESPAÑOL
¿El español discrimina?
?Mi conclusión es que así es», dice José Luis Aliaga Jiménez, profesor de Lingüística de la Universidad de Zaragoza.
«Es así en la resistencia conservadora a la formación de nombres femeninos, en el rechazo de las variaciones masculinas cuando los varones se incorporan a profesiones o actividades tradicionalmente desempeñadas por mujeres (azafato, amo de casa, niñero) y, particularmente, en el empleo del masculino como genérico».
?Mis investigaciones me permiten afirmar que el supuesto carácter genérico del masculino en la referencia a grupos mixtos de mujeres y varones no es, en absoluto, una propiedad lingüística sino una interpretación pragmática aleatoria que suele redundar en la ocultación discursiva de las mujeres y de sus logros?.
«En la teoría y sociología feministas es bien conocida la postura de no pocas mujeres que, habiendo obtenido puestos públicos relevantes, tratan de asimilarse al grupo dominante y prestigioso y negar la discriminación de género, incluida la discriminación lingüística». Esa negación «suele ir acompañada con manifestaciones del tipo ?yo no me he sentido nunca discriminada?, que son el peaje que estas mujeres creen que deben pagar para ser aceptadas en un ámbito masculinizado», puntualiza Aliaga Jiménez.
La filósofa española Amelia Valcarcel se refiere a esto como la «dinámica de las excepciones»: ?Es en este contexto donde se explica la preferencia por los términos masculinos de profesión, que también ocurre en el ámbito hispanohablante, aunque en menor medida que en el italiano o el francés», concluye el profesor de Lingüística.
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