Entre la tijera y la pared

Aún no ha sido debidamente investigada ni valorada la importancia de un buen peluquero en la vida de una mujer. Muchos reconocidos terapeutas y analistas, freudianos y no tanto, darían no sé qué por develar el secreto de cualquier peluquero en lo que a captar la profundidad del deseo femenino se trata. Y de eso ella sí que sabe mucho. A principios de año era una mujer feliz que confiaba profundamente en que, de acuerdo al horóscopo chino, el amor por fin llegaría a su vida. Pero no fue así. Cada vez que un hombre despertaba su interés, era como que toda la jauría de los animales de Ludovica salieran a perseguirlo para alejarlo de su vida. Esa situación entró a desesperarla y mucho más cuando el que se alejó, habiendo hecho reales amagos de quedarse y enamorarse de ella, fue su peluquero, un auténtico Tigre de Fuego. No sólo que se alejó de ella, sino que se alejó del barrio, de la ciudad y del país. Creo que se fue a instalar cerca del Lago di Como, seguramente para felicidad de las alemanas que van a esquiar y ahora descubren con éxtasis alemán el absoluto placer de sentirse desmechadas en las manos de un Tigre de Fuego. Ella estaba desesperada. Lo primero que hizo cuando se enteró fue cortarse el pelo ella misma y cambiar el rubio claro Nº 8 mezclado en aquella fórmula secreta con caobas, cenizas y dorados que sólo él conocía, y teñirse de negro azabache. Ni ella misma se reconocía. Parecía otra. No sólo lo extrañaba a él sino que se extrañaba a sí misma de una manera desesperada. Sentía que no sólo había perdido al hombre de su vida sino al peluquero de los últimos cinco años de su vida. Ésta era una doble pérdida de la cual no sabe si va a recuperarse y mucho más teniendo en cuenta que es una Cabra de Madera absolutamente melancólica. Es probable que no haya estado totalmente enamorada de él, pero siente que es una pérdida irremediable y en medio del duelo recuerda que con solo sentir sus dedos deslizándose por su cabeza, vivenciaba algún tipo de transferencia regresiva asociada a la ternura de su padre acariciándole la cabeza cada vez que lloraba sin saber porqué. Si bien es cierto que de acuerdo al horóscopo chino un hombre es alguien que puede ser de metal, madera, fuego o tierra, y que generalmente se enamora de la mujer que lo elige, sabemos perfectamente que un peluquero es otra cosa. Un peluquero es un ser de otra dimensión, capacitado para conocer profundamente lo que le conviene o no a una mujer de acuerdo a la altura de los pómulos o a la altura de la decepción por la que pueda estar pasando. Ella está entre la tijera y la pared: o sigue cortándose y tiñéndose ella misma, con el riesgo de sentirse totalmente desconocida ante sí misma, o se busca otro peluquero… Y cualquier mujer sabe cuán difícil le va a resultar volver a entregar su cabeza.

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