SEXO A LA CARTA

Mi vida sexual comenzó hace más de un año, con mi novio. Las primeras veces fueron placenteras en la parte excitación-juego-etc, pero nunca alcancé un orgasmo con él, lo que yo adjudicaba a mi poca experiencia. Sin embargo, de niña empecé a masturbarme y sé perfectamente cómo es un orgasmo. Con otro chico en la playa (el segundo) fue una relación menos romántica, pero más entretenida y loca. Sin embargo, no logré acabar tampoco y fingí orgasmos. No me sentí mal por tener esa relación fugaz, porque nunca me he sentido utilizada por los hombres, sino más bien lo contrario. Me gusta a mí conquistar e incitar a los chicos. Tengo un nuevo novio hace 5 meses, que era virgen cuando lo conocí (mis parejas anteriores no lo eran) y me agradó ser su maestra y enseñarle todo lo que yo sabía, y todo lo que me gusta. Con él por primera vez sentí un orgasmo real y exquisito, como cuando me masturbo, pero al comienzo. A pesar de su nula experiencia, él actuaba bien, pero ahora se va muy rápido a veces. No sé si sea eyaculación precoz, porque no le ocurre siempre, sólo a veces. Pero después de ese día glorioso, no he vuelto a sentir más orgasmos. Mi pregunta es: ¿por qué a las mujeres nos cuesta tanto llegar al clímax? ¿Con la edad, y con el tiempo, puedo llegar a tener una verdadera relación sexual satisfactoria en eso? Mi orgasmo lo sentí en la clásica posición del misionero, pero mis amigas me dicen que es mejor para la mujer estar encima del hombre, aunque a mí no me ha resultado. ¿Por qué? ¿A los hombres o chicos les importa mucho si su novia ha tenido muchas experiencias sexuales antes?

No a todas las mujeres les cuesta llegar al clímax con la pareja, hay muchas que lo logran con facilidad desde siempre, otras requieren de un tiempo de ?aprendizaje?. Evidentemente, quienes tienen experiencias de autoestimulación saben bien qué necesitan para lograr su orgasmo, el asunto es cómo transmitírselo a la otra persona. (Prefiero no usar la palabra masturbación porque significa ?profanar con las manos?, dándole una connotación negativa a esta actividad que para mí no la tiene). La buena comunicación (gestual y verbal) es imprescindible durante el encuentro de la pareja.

El estar pendiente del orgasmo puede hacer que te salgas de la situación, te invada la ansiedad y te conviertas en tu propia espectadora, dificultando aún más el lograrlo. No es bueno ni conveniente simular un orgasmo pues eso evitará que el varón se preocupe por que lo logres; por el contrario, mantendrá y afirmará que lo que él hace es lo que necesitas y no buscará cambiar nada. Por lo general, con el tiempo, una se conoce más a sí misma y a su pareja y tanto tú como él saben qué es lo que necesitan para quedar satisfechos ambos con el encuentro sexual, aunque no lleguen al orgasmo. Pero esto puede no ser igual frente a otra persona, cuando nuevamente habrá que adaptarse a las formas de su cuerpo, sus deseos, experiencias, el aroma corporal y de sus fluidos, etc.

No hay una posición que sea ?la mejor? para todas las personas, depende de las características físicas de cada uno/a pero, por lo general, cada pareja descubre una o dos que se convierten en las preferidas pues los gratifican más a ambos. No por eso tienen que limitarse a ellas, es bueno probar otras aunque al final, cuando ya deciden que es el momento del orgasmo, busquen esa postura que saben que lo facilita.

La mujer requiere del triple de sangre que el varón para llenar sus genitales, factor necesario para el orgasmo e indicador de la excitación, que se manifiesta en la erección de él y en la lubricación de ella. Este puede ser un motivo orgánico para que demore un poco más en el proceso (deseo, excitación, orgasmo) de su respuesta sexual, pero lo afectivo puede y suele tener una mayor incidencia y el recuerdo de un buen orgasmo ayuda a que se reitere; en cambio, sucesivos fracasos llevan a que se inicie el encuentro sexual con pocas esperanzas de éxito haciendo, sin querer, que así sea.

Se denomina eyaculación precoz a la expulsión del semen involuntaria, sin importar si se demora 1 minuto o media hora. El varón tiene la posibilidad de controlar el momento de su emisión y, si es generoso y le importa su pareja, esperar a que ella le diga cuándo quiere terminar el juego sexual y que ambos tengan sus orgasmos. Lógicamente, eso no es posible que tú se lo enseñes y sería bueno que lo aprendiera. Suelen ser suficientes unas pocas sesiones de terapia y constancia en los ejercicios y técnicas que allí se le expliquen.

Hasta hace unos años, el machismo reinante permitía que muchos varones exigieran que la mujer fuera virgen para casarse con ellas, sin serlo ellos por supuesto. A esto se le llamó ?la doble norma?: todo permitido para ellos, nada para ellas. Dicho de otra forma: el varón cuanto más experiencias tuviera, más ?macho?; la mujer con mucha experiencia era considerada despectivamente una ?puta?. Hoy día eso ha cambiado bastante, pero aún existen quienes se creen con el derecho de saber, juzgar y decidir sobre el pasado de su pareja. De las mujeres depende el cortar con estas pretensiones.

La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 908 4510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República de las Mujeres (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo). No responde preguntas hechas a su celular.

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