Edad, género y escenarios de la violencia sexual

La presentación en la Sala Paulina Luisi del Palacio Legislativo del libro ?El género, la edad y los escenarios de la violencia sexual?, de la doctora Diana Gónzalez Perrer y la licenciada Andrea Tuana, con la colaboración de la profesora adjunta de psicología Adriana Molas y de la abogada Alicia Deus, contó con los comentarios de destacadas personalidades involucradas en el abordaje de la temática: la directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) Carmen Beramendi, el juez letrado de familia Eduardo Cavalli, la socióloga Mariana González y el juez de crimen organizado Jorge Díaz. Todos coincidieron en destacar el compromiso de las autoras, su valentía para denunciar los hechos y la rigurosidad académica con que abordan el problema.

Carmen Beramendi destacó que el libro significa un aporte para ?complejizar la mirada? sobre el abuso y la explotación, y recordó que los niveles de tolerancia a la violencia que desarrolla una sociedad, no se apartan de valores más profundos arraigados en la misma.

Beramendi comparte con Andrea Tuana la conclusión a la que llega en la primera parte del libro, denominada ?En casa?, en su artículo ?Violencia doméstica?, acerca de la necesidad de instalar un debate en torno a ?la efectiva penalización? de algo que actualmente no está penalizado, aún tratándose del ?segundo delito más denunciado en nuestro país?.

Por otra parte, la directora del Inmujeres enfatizó la importancia de mostrar el recorrido que va de la violencia a nivel familiar hacia otros delitos como la explotación sexual comercial y la trata, y cuestionó el tratamiento que en lo público se da al abuso sexual, caracterizado en general por el sensacionalismo y revictimizador de los niños/as y adolescentes involucrados.

 

PRACTICAS JUDICIALES ?ABERRANTES?

Beramendi también se refirió a la valentía de las autoras para denominar a algunas prácticas judiciales como ?aberrantes?, denunciando la diferencia entre que un magistrado escriba en su fallo para cerrar una causa ?No hubo pruebas? o ?No hubo abuso?, incluso por el efecto que causan en la víctima. Otra práctica cuestionable es la ?revinculación forzada? entre víctima y victimario, que tantas veces los jueces consideran una salida.

La historia de Carolina, una joven que fue abusada por su padre de los 7 los 12 años, incluida en el libro, es aleccionadora por su brutalidad. El raconto de hechos consigna: ?su padre nunca la penetró (?) el abuso consistía en que la niña debía practicarle sexo oral, su padrastro la besaba en todo el cuerpo y se subía encima de ella y eyaculaba sobre ella?. Sin embargo, los operadores trataron el asunto de un modo bastante superficial: la llevaron al hospital y ?la obligaron a abrirse de piernas para ser examinada sin previa preparación ni explicación mínima de lo que iba a suceder. Luego de terminado esto escuchó que el médico comentó a otro que presenció el examen: ?Esta nena no tiene nada?. El recuerdo de esta situación le generó mucha angustia a Carolina, pues a partir de allí el abuso parecía no haber existido. Por suerte la vida le permitió encontrarse con su novio y su familia: ??recién allí fue escuchada, creída y tratada como una persona?.

En cuanto a la ?revinculación forzada?, si bien muchos profesionales insisten en la teoría de que son las madres, en un proceso de separación conflictivo, quienes ?llenan la cabeza? de sus hijos/as para ponerlos en contra de su ex pareja, Tuana insiste en que es casi imposible que los niños/as puedan ?mentir de forma sistemática una y otra vez frente a diversos extraños que los interrogan (policías, jueces o receptores, peritos especializados) y soportar estoicamente las revisiones del cuerpo?.

Según las autoras, profesionales vinculadas al tratamiento de niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso, estas prácticas no hacen más que profundizar el sufrimiento de quienes deben pasar por ese proceso. Para quienes lo superan, en muchos casos aparece un segundo y gravísimo resultado: el pedido del juez de una revinculación con el agresor, lo que implica ?una violación fragrante a sus derechos?, aunque es ?una práctica que seguimos observando?.

 

UN CAMINO HACIA LA PROSTITUCION Y LA TRATA

El libro en comentario se vuelve particularmente revelador a partir del capítulo ?Abuso sexual en niños, niñas y adolescentes? escrito por Andrea Tuana, cuando aparece el caso de Lucía, quien comenzó siendo abusada por su padrastro, logró escaparse de su casa en Punta del Este hacia Montevideo y llegar al Instituto Nacional de la Niñez y la Adolescencia (INAU), institución que había escuchado la podría ayudar, y luego de un tiempo terminó siendo enviada de regreso a casa de su madre a condición de que el abusador no se acerque, cosa que no se cumple. En esas condiciones, Lucía se fugó nuevamente de su casa y comenzó un camino de explotación sexual comercial, al considerar que ?antes que me agarre mi padrastro prefiero hacérmela dar por plata?.

Esta historia descorre la cortina del abuso, para mostrar su vinculación con otros delitos que pasan de lo intrafamiliar a lo social, pero que responden a unos mismos valores subyacentes.

El abuso sexual intrafamiliar, parecen decir a viva voz las autoras, puede producir, de no ser abordado adecuadamente, un pasaje a la explotación sexual comercial e incluso derivar en la trata. De allí uno de los aportes fundamentales de su trabajo, destacado por todos lo comentaristas: el de posicionar el tema en su dimensión política.

Suma a ello también el artículo ?La clínica y la familia en el campo de la violencia?, escrito por Adriana Molas, quien asegura que ?La dimensión de los derechos humanos cobra sentido en este ámbito (la familia) si consideramos (?) la dimensión política de este sometimiento; la inequidad en las relaciones de poder, en la violencia doméstica, está predeterminada por la inequidad en las relaciones de poder social?.

 

ABORDAJE TRANSFORMADOR DE RELACIONES

Para Molas, es importante integrar la perspectiva política en la clínica, pues sólo de ese modo sería posible contribuir a un cambio sustancial para el abordaje de la violencia intrafamiliar, que implica trascender el binomio víctima-agresor, contribuyendo a la transformación de la víctima en ?sujeto-deseante social e histórico, (?) capaz de comprender cómo funciona el mecanismo que lo produjo como víctima o como agresor?.

La intervención en el libro de González Perret, entretanto, ?apunta a una reconceptualización de los derechos humanos, mostrando que el Derecho no puede trabajar ajeno a la existencia de otras disciplinas?, lo que se expresa claramente en el artículo ?Reflexiones sobre derecho y violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes?, que se inaugura con la pregunta de qué otra finalidad legítima podrían tener el Derecho y la Justicia, sino la de garantizar a cada ser humano su ?dignidad intrínseca?.

A la inversa piensan en muchas ocasiones algunos profesionales, afirma González Perret, ?dando por cierto que los derechos de las personas son los que le otorgan las leyes aprobadas y vigentes? cuando, en realidad, éstas no indican más que lo que una sociedad penaliza o garantiza en un determinado momento histórico. Los derechos humanos siguen siendo inherentes a las personas, aunque las leyes no los amparen.

Este posicionamiento otorga una mirada distinta del asunto y es otro de los aportes que convierten al libro en un ?hito de suma trascendencia? para el doctor Eduardo Cavalli, quien además valoró de la publicación que está escrita ?en clave de puente?, ya que si bien denuncia, lo hace con la intención de contribuir a un mejor abordaje del tema.

 

FALLAS EN LA FORMACION PROFESIONAL

Cavalli reconoce que para el abordaje de estos temas, los abogados deben hacer ?un reconocimiento de nuestros propios prejuicios?, pues ?como profesionales tienen escasísima formación en la materia?, la carrera está pensada ?para g
anarle al otro? y esto es contraproducente cuando de lo que se trata es de priorizar el interés de niñas y niños.

Por otra parte, el juez de Familia cuestionó de la formación académica que ?peca de dejar las normas internacionales de costado?, lo que ilustró con una anécdota de cuando comenzó a trabajar en juzgados de Montevideo: se comentaba entre los colegas que ?Tal juzgado aplica el Pacto de San José de Costa Rica, tal no?, como si aplicar o no la Convención Americana de Derechos Humanos fuera una cuestión de elección.

De hecho, la denuncia se vuelve más resonante cuando su colega Jorge Díaz, hoy a cargo de un juzgado especializado en crimen organizado, agrega que llegó a ver, en la puerta de algún juzgado, ?un cartel que decía Acá no se aplica el Pacto de San José de Costa Rica?, que es lo mismo que decir ?Acá no se aplica la ley?.

 

URGE UN CAMBIO DE MENTALIDAD

El caso de María, presentado como paradigmático por la doctora Alicia Deus en el artículo ?Abuso sexual infantil. Prioridad de la protección integral de los derechos del niño?, es no sólo una denuncia de la revictimización que genera en muchas ocasiones el periplo por el que tienen que pasar las víctimas para hacer una denuncia de abuso sexual sino, según Cavalli, una muestra clara de lo que pasa ?habitualmente? en los juzgados penales.

El juez letrado de Familia reconoce que hay ?una seria dificultad en la aplicación de la Convención de los Derechos del Niño?, a la vez que cuestiona la prevalencia que dan los jueces a la necesidad de resolver si se comienza un juicio entre las primeras 24 y 48 horas de presentado el caso, lo que ?atenta contra el derecho del niño, que quizás no quiere hablar ni en el primer día ni en el segundo?.

Cavalli terminó su intervención afirmando que el subdesarrollo no es sólo un problema económico, sino en muchos aspectos de ?mentalidad?. Resaltó la importancia de que hoy haya ?suficientes personas que queremos evitar que pase lo de María?: en definitiva que, teniendo informes profesionales que diagnostican el abuso, aún después de un año de la denuncia del hecho, haya víctimas que esperan por justicia, sufriendo día a día el riesgo de continuar siendo vulneradas en sus derechos humanos esenciales.

Mariana González, socióloga invitada también como comentarista, destacó la importancia de la publicación en tanto hace de la víctima ?un sujeto con voz?, a la vez que consideró que el libro aporta para mostrar la dificultad que tenemos como sociedad para integrar ?de verdad? la Convención de los Derechos del Niño a ?nuestras cabezas, cargando de dudas las palabras de niñas y niños?.

Jorge Díaz, por su parte, destacó que aceptó estar en la presentación no sólo por un compromiso personal con el tema, sino para dar cuenta de un compromiso institucional con la transformación de las prácticas actuales, del cual ha formado parte integrando la mesa sobre trata del Centro de Estudios Judiciales, mientras Cavalli participaba de la mesa sobre violencia doméstica.

Díaz destacó el ?compromiso ilustrado? del libro presentado, al que calificó como ?riguroso y militante?, conjunción poco común para quienes trabajan en la temática.

 

ERRORES CONCEPTUALES

A modo de autocrítica, Díaz reveló que en los inicios de elaboración de la ley que crea los juzgados especializados en crimen organizado, aprobada en 2008, habían ?dejado afuera? la trata de personas como delito, ?error conceptual grave que reconozco?. Su tipificación e integración se logró por iniciativa de la senadora Margarita Percovich.

Relató, además, que al primer caso sobre trata en Uruguay resuelto por el juzgado a su cargo se llegó de manera ?lateral?, pues en principio se trataba de una investigación sobre drogas pero al ir metiéndose, descubrieron que la organización captaba a mujeres en nuestro país para ejercer la prostitución en España, y a la vez las utilizaba como ?correos humanos? para el transporte de drogas a ese país, y de dinero al nuestro cuando regresaban (en los casos que lo hacían).

Por otra parte, adelantó que hubo una reunión reciente con el ministro de Interior Jorge Bruni, en la que los jueces especializados plantearon dónde ven las principales dificultades para investigar en la Policía de nuestro país que, justamente, son la corrupción y la trata de personas, por lo que conversaron para articular acciones en busca de mayor ?eficiencia en la aplicación de la norma?.

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