Incomprendida Melanie
Desde muy pequeña Melanie M. demostró una gran inclinación por la geometría de Euclides. La conservación por parte de su biógrafa de sus primeros cuadernos escolares dan cuenta de su pasión por la geometría. Numerosas guardas geométricas maravillosamente diseñadas y las malas notas en los problemas y dictados confirman que los contenidos de otras asignaturas, tan alejadas de la perfección de la belleza de las líneas, dejaban totalmente indiferente a la pequeña alumna. En su adolescencia desestimó todas las indicaciones familiares para continuar la línea femenina de la familia, que se había dedicado a la fabricación de sombreros de alta costura. Durante dos generaciones, sus antecesoras se habían destacado en cuanta competencia se realizaba en los altos salones de la moda. La negativa de Melanie M. a seguir ?esa familiar línea recta? causó una profunda depresión en cadena en todas las mujeres mayores de su familia. En tanto, las mujeres jóvenes en esa osadía percibieron cierta oleada feminista, que ya se perfilaba en la década del cincuenta y con a la cual no eran afines. Un hecho fortuito cambia por completo la dirección y el destino de Melanie M., cuando se enamora profundamente de un magnate cultivador de girasol al sur de Kansas. El magnate, de origen irlandés, pone toda su fortuna a los pies de la bella Melanie M. Según su biógrafa, lejos de ver en este gesto un motivo de status, Melanie M. vio la posibilidad de rendir culto a su pasión por Euclides. A tales efectos contrató un grupo de mujeres para llevar adelante su revolucionaria forma de cultivo de girasol mediante surcos equidistantes en zig-zag. La intención de aplicar la geometría ornamental a los cultivos fue una aspiración estética de unir arte y alimentación. Melanie M. pudo haber revolucionado los sistemas del cultivo de cereales a nivel planetario, pero la cultura patriarcal de la época vio en sus innovaciones nada más que un juego snob de la mujer de un agro-millonario.
Apenas los primeros brotes elevaron sus tallos a la luz del sol de Kansas avionetas de cultivadores vecinos, temiendo una competencia para la que no estaban preparados, merodeaban desde el aire el progreso de los surcos. El ?efecto zig – zag?, así se llamó por entonces al original diseño de sembradío, ocasionó críticas de famosos especialistas del agro. Estas críticas provocaron el descenso inmediato de las acciones del marido en la bolsa de valores y la consiguiente pérdida de su cuantiosa fortuna. Su marido deserta a la ciudad, pero Melanie M .permanece en el campo acompañada por sus fieles cultivadoras, también abandonadas por sus respectivos maridos. Unidas y en pie de lucha, se dedicaron durante años a lo que llamaron ?la poda euclidiana?, produciendo zigzagueantes abetos navideños en los jardines privados de los ?nuevos ricos?.
Reivindicamos junto a su biógrafa sus aportes a la moderna poda ornamental, y al mismo tiempo denunciamos el injusto olvido de su tutelar figura.
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