Las novias de Travolta

?Las novias de Travolta? en versión televisiva nace de su homóloga obra de teatro, que tuvo mucho éxito no sólo en nuestro país sino en muchos otros de la región. Su autor, Andrés Tulipano, previamente había puesto en escena otro texto, escrito por la argentina Daniela Di Segni: ?Busco al hombre de mi vida. Marido ya tuve?. Evidentemente, la temática de mujeres como protagonistas en escenarios socioculturales que cambian ?aunque quizás no tanto como los personajes quisieran, si no el malestar no aparecería como parte del guión- ha atrapado a Tulipano lo suficiente como para emprender este nuevo desafío.

Y es que nada parece funcionar tan bien en las comedias como las protagonistas femeninas ?en este caso, un cuarteto- exhibiendo sus distintas sensibilidades y vivencias que nunca pueden pasar por alto la maternidad (tanto si se es madre como si no), el cuerpo que cambia ?envejece- al compás de las hormonas, la realización profesional incierta pero deseada y, por supuesto, las relaciones con los hombres, los problemas de pareja o el meollo atrapante de la sexualidad nunca suficientemente conocida y explorada. Podríamos decir que este ?universal femenino? asegura éxitos de taquilla en occidente, sobre todo si podemos endulzarlo con una buena dosis de humor para que el espejo devuelva estereotipos queribles y no juzgables sin más.

Se podrá decir que solamente lo miran las mujeres ?de cierta edad? y, más específicamente, las del rango de edad implicadas. Yo tengo mis dudas, porque eso de por sí no garantiza ni el rating televisivo ni la cantidad de meses que una obra de teatro pueda mantenerse en cartel, aun cuando la ?feminización? se haga evidente en las butacas. Quince años atrás los argentinos se animaron a hacer una comedia televisiva con cuatro protagonistas masculinos, ?Los machos?, altamente disfrutable ?una contracara a este hábito recurrente de juntar a las mujeres para contarnos qué pasa con sus vidas cotidianas- y no creo que únicamente la miraran los hombres. De hecho, yo no me perdí casi ningún capítulo y no sólo no compartía el género sino tampoco la edad/generación de sus protagonistas, porque no se necesita hacer una identificación tan lineal para consumir productos de este tipo.

 

NO ES ?SEX AND THE CITY?

?Las novias de Travolta? -ya en los últimos capítulos de una serie de trece, con promesa de volver por un segundo ciclo el año que viene- afirma desde su plataforma de lanzamiento que no es ?Sex and the city?. Es pertinente aclararlo porque, mundo globalizado mediante, tendemos a hacer comparaciones y debemos asumir que aun no estamos para semejante competencia, sin perjuicio de exhibir productos de buena calidad. Posiblemente la tentación radique en que las protagonistas son mujeres cuarentonas ?edad que atravesaron las protagonistas de las seis temporadas de la serie de HBO- con estados civiles (y sobre todo anímicos) similares, pero rápidamente se desmarcan ambos contextos dándole otra impronta a sus personajes. Sí quisiera destacar lo hermosa que se ve Montevideo en las tomas exteriores que aparecen en la serie, y no puedo evitar recordar el amor por Nueva York que profesaba la referida comedia estadounidense.

Parece que ?el club de las divorciadas?, separadas o casadas en crisis son las favoritas para estar de protagonistas en las comedias: será porque, basándose en las evidencias, cualquiera se da cuenta que son la abrumadora mayoría de las mujeres de mediana edad, o sea de la treintena en adelante. Ellas dudan ante la insatisfacción de ese estado civil ?transitorio? que puede prolongarse más de lo esperado y el rico sabor que va dando la autonomía que arraiga, se instala y se acomoda en esa soledad tan temida de todos los días sin ahuyentar el deseo de una compañía masculina, mirada de reojo, pero sin resignaciones ni renuncias a nuevas oportunidades.

Una mención aparte merece el tratamiento del tema de la homosexualidad de una de sus protagonistas y su, al menos por ahora, idílica relación de pareja. Quizás el guiño habilitante radique en que se trata de una uruguaya que vivió exiliada muchos años en Suecia y ahora vuelve al país más ?a la vanguardia? de todo frente a sus amigas ?ella y su pareja, entre otras cosas, son militantes ecologistas- recibiendo un trato respetuoso y natural en su entorno más inmediato. ?Exótico? o no, está muy bien lograda la incorporación de la relación a la vida de las amigas.

 

DE TRAVOLTA A LA MADUREZ

Así como el galán de ?Fiebre de sábado a la noche? ya no usa esos horrendos pantalones ajustados blancos, las ?chicas? están aprendiendo a enfrentarse a una etapa de la vida en que ser adultas hace pesar más los desengaños, los errores propios y ajenos, los mandatos sociales, el estancamiento de la rutina o la insatisfacción personal.

Las cuatro actrices tienen una destacadísima trayectoria profesional, más que nada en el teatro ?lo cual es notorio para bien y para mal en la tele- y componen personajes que se conocen desde la más tierna infancia. No son muy distintas entre sí, aunque parecen estar buscando cosas diferentes.

De los muchos toques simpáticos que tuvo la serie fue lindo volver a ver a Wolf cantar con Tabaré Rivero un viejo tema de la Tabaré o a Delgrossi haciendo de un insólito detective. Imperdible la mae adivinando el futuro de las amigas a través de cartas y conjuros, algo que cualquier mujer desesperada que se precie de tal ?incluye a las más escépticas o progres- termina haciendo frente a la falta de respuestas provenientes del mundo afectivo (léase: hombres que confunden y una no se siente con el derecho a preguntar ?cual es el estado de la situación?).

 

PROTAGONISTAS

Gabriela (Roxana Blanco)

Tiene 43 años, es ejecutiva de cuentas en una agencia de publicidad. Vive con su hijo Diego, un joven de 16 años y su mamá. Está recientemente divorciada de Jorge, que la dejó por Cecilia, una mujer veinte años menor que él. Intenta conocer otros hombres, pero aún está procesando los desencantos del abandono. Hace terapia. La crisis incluye asumir la adolescencia de su hijo.

Estela (Jenny Galván)

Trabaja en un comercio de antigüedades heredado de su padre. Es muy clásica y conservadora. Está casada con Ricardo, un periodista deportivo fanático del fútbol, con quien tiene una hija de 5 años. Ambos lucen aburridos del matrimonio y la rutina. Estela descubre que quiere hacer otras cosas con su vida, como aprender a bailar tango o atreverse a hacer un desnudo publicitario.

Cristina (Alejandra Wolf)

Es médica; dedicó su vida a una carrera que cursó para cumplir el sueño de sus padres. Estuvo casada con un médico pero se aburrió enseguida y lleva más de 10 años divorciada. También vive con su madre, aunque se plantea ir a vivir sola. Tuvo un romance con un joven mucho menor que ella y ahora conoció a alguien que tal vez pueda ser?

Lucía (Andrea Davidovics)

Es fotógrafa y trabaja para una revista ambientalista. Exiliada política, a los 12 años se fue del país junto a sus padres y hace 30 que vive en Estocolmo. Es divorciada dos veces, primero de un músico de rock y después de un profesor de astronomía. Ahora tiene una novia sueca, Liv. Vuelve al Uruguay para reencontrarse con sus afectos y su pasado. Liv viene tras sus pasos y planean una convivencia que incluye la adopción de hijos.

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